"Deep Water" de Adrian Lyne

Nunca veas algo en lo que Ben Affleck actúa con alguna de sus parejas.

La promesa de esta película está en Adrian Lyne, su director. Lyne es responsable de grandes clásicos que combinan el thriller con el romance y el erotismo, baste mencionar "Atracción fatal", "Una propuesta indecorosa" y más recientemente "Infidelidad". Es más, "Deep Water" es su regreso 20 años después de que aquella le diera una nominación al Oscar a Diane Lane por su interpretación de Connie Summer, la esposa infiel.

"Deep Water" adapta la novela de Patricia Highsmith que ha sido bien tratada por la crítica (de la pluma de la autora se han hecho clásicos del cine como "Pactro siniestro", "Carol" y "El talentoso Mr. Ripley") y que incluso Gillian Flynn, autora de "Perdida", ha citado como una de sus favoritas; antes ya había sido llevada a la pantalla grande por Michel Deville. Vic (Ben Affleck) y Melinda (Ana de Armas) son los personajes centrales, una pareja que continúa junta más por necesidad y costumbre que por amor. Para seguir juntos, han acordado que ella puede tener tantos amantes como desee, pero todos terminan, más pronto que tarde, muertos o desaparecidos.

Esto es un desastre. Lyne ha mostrado que puede, pero ni el guion ni la edición ayudan a una historia que no termina de cuajar, a personajes que pretenden ser interesantes, pero no terminan de serlo y a actores que son buenos, pero están sobreactuados, desaprovechados y por los que uno no siente más que lástima de que estén en algo así. Ben Affleck tiene tantos títulos buenos como malos, muy malos y, curiosamente algunos de ellos con sus otras parejas ("Jersey Girl" y "Gigli" con Jennifer López y "Daredevil" con Jennifer Garner, aunque éste último es un tanto más decente). En "Deep Water" conoció a Ana de Armas con quién sostuvo un romance por un par de años. De Armas es una de las figuras en ascenso en Hollywood habiendo llamado la atención en "Blade Runner 2049" y más recientemente en "Entre navajas y secretos" y "Sin tiempo para morir" donde sólo parece pocos minutos que se convierten en unos de los más memorables; más de una ocasión se ha hablado de que Paloma, su personaje, merece un filme propio. En "Deep Water" uno quiere sentir empatía por Melinda, pero es imposible y no es culpa de De Armas.

"Deep Water" cree ser inteligente, interesante y sofisticada. No lo es. Pretende hacer una metáfora sobre el matrimonio y los aspecto pasivo-agresivos que se pueden dar en una relación que ya vivido su ciclo y que ahora no es más que tóxica. No lo consigue; el guion es incapaz de articularlo. Es como si las "aguas profundas" sobre las que pretende hablar en un doble significado que refiere a la profunda codependencia de la pareja y a lo profundo en que acaban algunos de los cadáveres, se hubiera convertido también en el profundo desastre que es. Evítenla.

💦

EE. UU. 2022 - 1h 55m


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