"No miren arriba" de Adam McKay

¿Mirar? ¿No mirar?

"No miren arriba" es el nuevo filme de Adam McKay, el director detrás de las controvertidas y divisivas "El vicepresidente: más allá del poder" y "La gran apuesta"; eso es lo primero que hay que decir y lo primero que hay que saber. Con ello en mente, sus personajes centrales son el Dr. Randall Mindy (Leonardo DiCaprio) y Kate Dibiasky (Jennifer Lawrence), quiénes descubren un nuevo cometa cuyo tamaño y trayectoria no dejan dudas de que se trata de un "mata planetas". Es decir, chocará con la Tierra y será su fin, al menos cómo la conocemos. Para que ello suceda faltan todavía algunos días, por lo que se apresuran por informar a las instancias adecudas para buscar una solución, sólo que los entretejes e intereses alrededor de la política son más complicados (o no) de lo que esperan.

"No miren arriba" es una comedia; eso es lo segundo que hay que saber y no es cualquier comedia. Es una comedia que puede tomarse a la ligera, dejándose llevar por las exageraciones (o no) que hace sobre el gobierno (Meryl Streep está deliciosa como la presidenta de EE. UU., Janie Orlean, siempre más preocupada por su imagen que por el pueblo), los "grandes" empresarios (Mark Rylance está fantástico como Peter Isherwell, un "visionario" magnate que es una mezcla de Steve Jobs y profeta mesiánico, cuyo interés por el planeta y la humanidad es proporcional a los beneficios económicos que obtendrá), a los medios de comunicación (Tyler Perry y Cate Blanchet son un par de presentadores, destacando ella como Brie Evantee, siempre viéndole lo superficial y optimista a cualquier tragedia) y al mundo del entretenimiendo (Ariana Grande es Riley Bina, una estrella pop siempre en tendencia gracias a su sensibilidad ante los temas en tedencia... y a lo comercial). Lo que sucede en "No miren arriba", la manera en cómo reacciona Orlean podrá parecer absurda, divertida y ocurrente, o todo lo contrario, depresiva y desesperante.

"No miren arriba", si se le mira más allá de la superficie, es una ácida sátira de la idiosincracia norteamericana y, por resultado, del mundo. Es, si se permite la paradoja, la comedia más depresiva de los últimos años y verla así, como es, no es fácil ni quizás lo que la mayoría necesite en estos tiempos en que tenemos un par de años frente a una gran incertidumbre por la pandemia, lo que muy probablemente, a pesar de su relevancia, hará que reciba atención, pero no la que merece. Cinematográficamente hablando es un gran mérito (con un elenco que también incuye a Jonah Hill, Ron Perlman, Tyler PErry y Timothée Chalamet), se sostiene bastante bien, a pesar de su duración, de algunos pequeños tropiezos de ritmo, de una anécdota que se estira y estira y que aún y cuando parece llevada al límite, atina.

"No miren arriba" es una metáfora en torno a ver a quiénes nos lideran, a quiénes seguimos y lo que les creemos. Es una metáfora sobre la toma de conciencia que opera a través de la psicología inversa y sobre la cuál lo único que queda decir es "no miren arriba".

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EE. UU. 2021 - 2h 18m


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