"Ginny y Georgia"

En las vidas de "Ginny y Georgia" las cosas podrán no funcionar nada bien, pero la serie sale bastante bien librada.

Ginny (Antonia Gentry) tiene quince años. Ha pasado la mayoría de su vida de un lado a otro. Su madre, Georgia (Brianne Howey), la tuvo casi a la misma edad y ahora, tras quedar viuda de su último marido, decide comenzar de nuevo en Wellsbury. Aunque Ginny está reticente al inicio, después consigue por primera vez encajar y hacerse de un grupo de amigos, por no decir vivir otras tantas "primeras veces" que la enfrentan a comprender quién es, qué tanto se parece a su madre y qué tanto es diferente. Y Georgia, mientras intenta mantener la fachada de que todo está bien, aunque la jugosa herencia que recibirá esté impugnada y ella esté en medio de una investigación, encaja también a su modo, haciéndose de un empleo en la oficina del gobernado y, bueno, aunque prometió que no lo haría, comenzando una nueva relación con él (porque qué hay de malo en salir con el jefe), ya no digamos educar a Ginny y Austin, sí, tiene otro hijo (de otro padre, ya saben "cada quién el suyo para que no se peleen" aunque ninguno esté en el día a día) más pequeño.

Hay mucho que pasa e "Ginny y Georgia". La historia de Ginny funciona como un drama adolescente con todo lo que cabe esperar y bastante que decir en torno a racismo, sexualidad y las propias contradicciones propias de la etapa que en gran medida son la transición entre la heteronomía y la autonomía. Ginny, quién comienza cada capítulo con una reflexión en voz en off, misma que retoma al final, compara cómo ella y Georgia son tan diferentes y tan iguales, algo que la mayoría de las veces le disgusta, pero otras no tanto. Intenta entender a su madre aunque hacerlo, con tantos secretos, no es nada fácil.

La historia de Georgia, por su parte, entreteje y retoma de varias partes. A veces parece un romance, incluso podría decirse que recuerda a "Mujer bonita", sobre todo en esa actitud resuelta que Julia Roberts mostrara y que a Georgia se le da tan bien. Georgia no tiene educación, pero su ingenio es a prueba de balas y su instinto de supervivencia y de protección a sus hijos la hacen capaz de todo (y por lo que sugiere el desenlace, "todo" no es una exageración). Cada capítulo muestra a Georgia en su adolescencia, cuando era Mary (Nikki Roumel), y huye de una familia disfuncional (en el sentido de abuso y maltrato, no de "todas las familias son disfuncionales") para poco después encontrarse con una bebé y buscarse la manera de sobrevivir sin perder a su hija. Esta parte se teje un tanto entre el drama y las historias de huidas, estando en más de una ocasión a punto de caer en lo inverosímil, pero siempre salvada por el ingenio de Georgia. La serie tiene mucho que decir de maternidad y tiene claro que en su filosofía una madre está dispuesta a todo. Ese pasado de Georgia, sumado a alguna que otra revelación, conforme se van atando cabos, hace que en un segundo plano se esté cocinando un thriller.

Antonia Gentry hace un gran trabajo como Ginny, quién vive un sube y baja de emociones y la mayoría del tiempo no sabe ni entiende que está sintiendo. Brianne Howey le da adecuado contrapeso, su trabajo y belleza recuerdan a Julia Roberts (también en "Erin Brokovich") e incluso a Reese Witherspoon en "Legalmente rubia". El reparto está bastante bien y varios de los personajes secundarios tienen suficiente desarrollo y prometen más para una segunda temporada. Un par de menciones especiales para Sara Waisglass como la extrovertida y resuelta Maxine, amiga de Ginny, y quién está deseosa de ser amada y expresar su sexualidad como lesbiana, y Felix Mallard, quién hace a su gemelo, el enigmático y vulnerable Marcus, que atrapa la atención de Ginny y la pone en aprietos cuando es también objeto del afecto de Hunter (Mason Temple). Diesel La Torraca, quién hace a Austin, es simplemente adorable, aunque el misterio alrededor de su padre y porqué Georgia lo ha enviado a Azakaban (sí, la de Harry Potter) es un tanto inquietante.

Aunque pareciera que no, el drama adolescente de Ginny, y el thriller disfrazado de comedia de Georgia funcionan por separado y en conjunto, recorriendo casi un año que incluye una pijamada-fiesta escolar, Halloween, noches de casino, un poco de drag, unos "dulces dieciséis" y unas elecciones locales. Hay muchos giros de tuerca, suficiente melodrama y sensibilidad para contar la historia de una familia, sus secretos y confirmar (o no) que la hoja no cae tan lejos del árbol.

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EE. UU. 2021 - 10 Episodios de menos de una hora


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