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"Moana" de Thomas Kail

De... nada.

Otro año, otro live action que nadie pidió. La pregunta siempre es por qué hacer una versión en live action de un filme animado, en muchos casos de clásicos animados. Es una práctica que tiene ya décadas en Disney y que ha dado resultados contrastantes. Algunos lo han hecho bien como "El libro de la selva" y Cenicienta", otros como "Maléfica" y "Cruella" han permitido contar el otro lado de la historia, unos más han corregido aspectos problemáticos como "Aladino"; muchos, por no decir una gran mayoría, han quedado a deber o han perdido parte de su esencia, de aquello que los hacía especiales. Muchos han fracasado en más de un frente, baste mencionar a "Pinocho", "Dumbo" y la poco vista, pero muy juzgada "Blanca Nieves". Todos perseguían, desde luego, taquilla aprovechando una propiedad intelectual conocida, querida y que permitiría traerla al presente y hacer negocio. "Moana" es la que llega más rápido, sólo una década después y la pregunta salta aún más, ¿por qué? ¿Para qué?

La historia es la que se conoce, Moana (Catherine Laga'aia) atiende el llamado del océano y viaja más allá de su isla, Motunui, para restaurar el corazón de Te Fiti, diosa de la naturaleza. Para ello necesita de la ayuda de Maui (Dwayne Johnson), semidios del aire y el mar, quién robó el corazón miles de años antes. De no conseguirlo, Motunui se marchitará.

"Moana" cae en la categoría de calca dentro de los live actions. A diferencia de otras animaciones, la original no tiene aspectos que hoy sean políticamente incorrectos, al contrario, es un filme ampliamente reconocido por su representación de la cultura polinesia y, en especial, de Hawai. Es ligeramente más larga que la original que dura 1 hora con 47 minutos por 7 más. La extensión se da porque algunas secuencias duran un poco más, equilibrando las que se reducen dado que hubieran requerido más efectos visuales y presupuesto; por ejemplo, todo el número musical con Tamatoa, el cangrejo gigante. Así que la historia está ahí intacta, con diálogos que son iguales en una gran mayoría de casos y visualmente prácticamente también es en gran parte igual, con tomas y encuadres que replican; las diferencias son mínimas y realmente no representan o tienen un impacto. Ése no es el problema.

A Moana le dio voz en la original Auli Cravalho, quién solo regresa al live action para el número musical nuevo, "Along the Way", que aparece en los créditos finales y que es obra de Lin-Manuel Miranda, compositor de la música de la original. Cravhalo rechazó participar como actriz en esta versión dado que está ya fuera del rango de edad. Moana tiene 16 años y Auli está ya en los 25. Así que se eligió a Catherine Laga'aia hoy de 19. La joven es angelada y hace bien su labor. En uno de los pocos cambios, en la primera parte Moana es más grande que en la animada donde tiene dos años. Aquí parece ya tener entre 6 y 8 años. Laga'aia tampoco es el problema.

Dwayne "La Roca" Johnson salta de la versión animada para darle vida a Maui. Johnson es muy carismático y luce en cada oportunidad que tiene. Sí es un poco raro, al principio, verlo cantar y bailar, pero sale bien librado. Es cierto que se roba algunos momentos de Laga'aia y también que tiene algunos momentos más para brillas, quizás resultado de que es "la estrella" de la película y productor. Eso sí, Johnson necesita con urgencia una limpia porque en lo que va de la década no ha atinado con ninguno de sus filmes que han llegado a cines: "Jungle Cruise", "Black Adam", "Rápidos y furiosos X", "Código traje rojo" y "La máquina: The Smashing Machine". "La Roca" lo hace y tampoco es el problema.

En lo técnico, "Moana" está generalmente bien. Se le nota el presupuesto, es vistosa, con lindos paisajes y muy buenos efectos especiales, entre ellos, el momento climático con Te Ká y su transformación en Te Fiti, no digamos toda la creación de Heihei, el gallo. La fotografía, como sucedió con "Lilo & Stitch" es ligeramente opaca, lo que le quita por momentos parte de la calidez que tiene la original. La música es otra de las grandes fortaleces y hace palpable lo que pasa con "Michael", una buena canción por sí misma eleva el material y es el caso de "Cuan lejos voy" que brinda algunos de los mejores momentos. Eso tampoco es el problema.

El problema de "Moana" está en la dirección. Thomas Kail, director de teatro, hace su debut y es claro que no es lo mismo hacer teatro que cine porque Kail tiene en su haber dos grandes éxitos en las tablas, "En el barrio" y "Hamilton". Vaya, su debut en audiovisuales fue en "Fosse/Verdon" que le mereció nominaciones al Emmy. De todas maneras, no es lo mismo y menos con una producción del nivel de "Moana" que carga con un presupuesto de 250 millones de dólares. Hacer un live action tiene sus retos, el central rescatar la esencia y el motor que hace que la animación cobre vida. Esta "Moana" corre en automático, se queda en lo superficial, no tiene vida más allá de los números musicales. Es una gran ironía que una película donde la protagonista tiene que devolverle el corazón a una diosa no tenga corazón.

"Moana" probablemente se sume al grupo de filmes de este verano que funcionan en taquilla porque son entretenidas aunque no digan nada y dónde están "Super Mario Galaxy" y "Michael" y sí, la taquilla es una medida de éxito, pero recordemos que también el refresco y las frituras venden mucho, son ricas, pero eso no los hace buenos. Eso sí, "Moana" no es tan divertida como aquéllas y habrá que ver cómo le va en una mezcla donde aún está la muy afortunada "Toy Story 5" y en la que "Minions y Monstruos" merece mucha más atención, no digamos que si bien en el frente de lo familiar no hay mayores amenazas, en un par de semanas llegará el súper héroe más amigable, Spider-Man.

Disney necesita hacer más por "Moana". "Moana 2" fue un gran éxito el año pasado con más de mil millones de dólares. Está también en ese desafortunado grupo de títulos que funcionan en lo económico, pero que no ofrecen nada. Se le nota en todas partes que originalmente sería una serie para Disney+ y que la razón de transformarla en filme fue única y exclusivamente por razones comerciales dado que Moana es una de las propiedad más lucrativas que tienen. Hay una tercera parte ya anunciada y ojalá que ésa recupere la fuerza del mar.

El poder del océano no está con esta Moana, la paradoja total dado que "Moana" significa precisamente "océano, mar". Moana le agradece a Maui su ayuda y Maui, en todo su encanto y presunción, le canta "De nada" y aquí es lamentablemente con lo que uno se queda con "nada".


EE. UU. 2026 - 1h 55m


 
 
 

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Storyteller por convicción, Carlos utiliza sus herramientas para generar un impacto positivo en ámbitos que van de la educación al liderazgo, pasando por el marketing, la creación de marcas, la escritura de guiones y el análisis cinematográfico.

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