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"Frankenstein" de Guillermo del Toro

"Esa es la manera del mundo, te cazará por ser quién eres," el Monstruo

Esta es la manera de Guillermo del Toro.

El director de los monstruos finalmente presenta su visión de una de las obras más conocidas de la literatura, "Frankenstein o el moderno Prometeo" de Mary Shelley. Es un proyecto que Del Toro persigue desde que era un niño, a los 11 años y que hoy ve cobrar vida, a los 61. Es un proyecto que conecta con su versión de "Pinocho", donde una marioneta cobra vida, y que conecta con "Cronos", su ópera prima y dónde un hombre, Jesús Gris (Federico Lupi), obtiene el regalo y la maldición de la vida eterna. Las tres, sin spoilers, terminan con sus protagonistas cubiertos por la luz, en una simbólica metáfora de un nuevo inicio, una nueva manera de ver el mundo y enfrentar la vida.

En su versión, Guillermo del Toro divide la historia en tres partes. La primera es un prólogo que coloca a Víctor Frankenstein (Oscar Isaac) llegando a un barco atascado en el Polo Norte. Es 1957. Está huyendo de la Creatura (Jacob Elordi) y confiesa que es su creador. La Parte 1 es su recuento, de su infancia a la creación del Monstruo y su intento por destruirlo. La Parte 2, tras la llegada al barco, ve al Monstruo contar su versión. Si se quiere, hay un final que es la conciliación de las partes.

Guillermo del Toro es un artista. Lo es desde los tiempos de "Cronos", hace poco más de tres décadas. Es uno de esos directores cuya obra no tiene desperdicio. Vaya, la menos lograda ("Mimic") tiene un cierto estatus de culto y la más comercial ("Blade 2") se ve favorecida por su visión. Todas sin excepción tienen su mano, su sello. El recorrido le ha preparado para darle vida a "Frankenstein". Es posible ver o hacer conexiones con ellas. Lo religioso y los artefactos de "Cronos"; los túneles, lo acuático y lo subterráneo de "El espinazo del diablo" o "La forma del agua"; el drama familiar como en "La cumbre escarlata" o el viaje al lado obscuro del ser humano como en "El callejón de las almas perdidas". Están los insectos, los círculos, lo concéntrico y la sangre, elementos ineludibles en su obra. En su filmografía hay clásicos y obras maestras, la propia "Cronos", "El laberinto del fauno", "La forma del agua" y ahora, "Frankenstein".

En un paralelismo similar al de la construcción de la Creatura, Del Toro ha puesto todo el detalle y todo el cuidado. Los 120 millones de dólares están muy bien utilizados. Hay un universo creado donde los efectos son prácticos y dónde las piezas están una a una creada de manera artesanal para contribuir a otra de sus fascinaciones, las máquinas, que trabajan con precisión como los insectos. Lo primero que salta a la vista cuando se ve "Frankenstein" es que es simplemente bella, en una combinación de elementos que asaltan y atrapan a la vista, que sumergen en un mundo que se siente cercano, palpable, pero que a la vez, está en otro plano, en el de las posibilidades.

"Frankenstein" es un drama gótico más que una película de terror, aunque no puede eludir su esencia. Es de principio a fin, una disertación sobre la vida y la muerte. Como buena historia gótica está marcada por la luz y el color, con una fotografía que es simplemente hermosa. Por lo vertical y las alturas, con toques redondos, y por el detalle y el naturalismo. Es genial que en un momento haya una naturaleza muerta a cuadro, como un cuadro, y que la camara se aleje, para dejar ver la habitación y centrar en ello una sinécdoque de todo el filme y su planteamiento: la fugacidad de la vida y la vanidad. El diseño de arte, el vestuario, la escenografía y la iluminación están hechos con gran cuidado y son verdaderamente hermosos. En "Frankenstein: una lección de anatomía", material complementario, se cuenta al respecto. Es también donde Del Toro señala que esta película marta un antes y un después en su carrera. Vendrá otro Guillermo del Toro, con nuevos riezgos. Él lo dice de mejor manera, citando un diálogo de la propia película, ""Y al llegar al final del mundo, ya no había más horizonte y el logro se sintió antinatural".

En su adaptación de "Frankenstein", Del Toro se toma algunas libertades. Cambia un poco la relación de Harlander (Christoph Waltz), tío de Elizabeth (Mia Goth) con Victor, la de la propia Elizabeth, quién es la prometida William (Feliz Krammerer), su hermano, y no la suya. Vaya, el propio William tiene una participación mucho mayor y se construye una suerte de cuadrado entre Elizabeth, William, Víctor y la propia Creatura. Como si cada uno reflejara un lado distinto del otro, en un espejo fragmentado como las piezas que hacen al Monstruo.

De "Frankenstein" hay múltiples lecturas. Es una obra que aborda lo divino, la relación con Dios, con la naturaleza y lo científico. Frankenstein es el moderno Prometeo, aquél al que castigaron los dioses por jugar a ser uno y darle el fuego a los humanos. Del Toro teje fino. La poesía está en la imagen y está en las palabras. Harlander cuestiona a Víctor, "¿Puedes contener el fuego, Prometeo? ¿O vas a quemarte las manos antes de entregarlo??

Christoph Waltz es el encargado de decirlo. La vida y la muerte conviven y palpitan en "Frankenstein" gracias a un elenco que es sublime. Además de Waltz, dos veces ganador del Oscar, está Mia Goth, con su belleza etérea y una sensibilidad que la vuelve vulnerable y empática a la Creatura. Ella ve lo que los demás, lo que Víctor, no puede. La belleza, la inocencia y confusión en el "Monstruo". Con todo, el filme les pertenece a Oscar Isaac y Jacob Elordi.

Del Toro escribió el rol de Víctor Frankesntein pensando en Isaac y Isaac luce en un recorrido que va de la pasión a lo obsesivo para llegar a la expiación y el arrepentimiento. Es una gran interpretación, llena de ímpetu. Elordi, llegó como relevo de Andrew Garfield, quién tuvo que dejar el proyecto por problemas de agenda tras las huelgas de actores y guionistas de 2023. Elordi tiene un recorrido por demás interesante. Saltó a la fama como actor de comedia romántica en la trilogía de "El stand de los besos", de ahí fue llamando la atención en la serie "Euphoria" y luego como Elvis Presley en "Priscilla" y en la provocadora "Saltburn". "Frankenstein", con todo, es el antes y después en su carrera, llegando a las ligas mayores. Este rol podría darle la nominación al Oscar como Mejor Actor de Reparto, Isaac podría también ser considerado en la categoría principal. Lo que destaca a Elordi es un trabajo corporal que se sostiene de la expresividad de sus ojos.

El Monstruo va del temor al coraje, pasando por la inocencia, el asombro, la tristeza y la esperanza. El Monstruo es un niño en un cuerpo enorme y fuerte. Lo intimidante de su apariencia es inversamente proporcional a su vulnerabilidad. El Monstruo está descifrando un mundo que no lo entiende, uno en el que su propio Padre lo ha rechazado. Todo eso está expresado más allá de las palabras por Elordi. Es tan brutal como sensible es su interpretación. Elizabeth lo expresa muy bien, "Qué es el dolor si no evidencias de inteligencia" y el Monstruo es sensible e inteligente.

"Frankenstein" también refiere a "El paraíso perdido" de John Milton, poema que versa sobre la caída de la humanidad y cuya frase más famosa es "mejor reinar en el infierno que servir en el cielo". Nada más contundente en relación al propio actuar de Víctor. Del Toro cuenta su versión de "Frankenstein" como un diálogo entre un padre y un hijo, que no es más que el diálogo entre un creador y su creación con todas las dimensiones y conexiones que eso puede tener. Es un diálogo de lo diario y de lo divino. Es un diálogo sobre la vida, sobre la búsqueda de la autonomía. Es un diálogo sobre el descubrir del mundo, sobre lo ajeno y desconocido.

"Frankenstein" es el doctor, como bien se aclara constantemente, aunque inevitablemente se piense en el Monstruo. Y el Monstruo no es más que, en términos narrativo, un tropo y un dispositivo. Es la proyección de los temores del héroe, aquí convertido en villano. La obsesión de Víctor surge cuando pierde a su madre y se niega a aceptar de nuevo la otra parte de la vida, aquella a la que se camina desde que se nace, la muerte. En hacerlo va contra natura, es un Prometeo moderno y crea al Monstruo, se vuelve su dios, su padre y con ello también en un monstruo, por su reaccionar, por su actuar.

"Frankenstein" de Guillermo del Toro es sobre la vida y la muerte. Es sobre el más gran misterio, sobre aquello que buscamos eludir desde el primer día y sobre aquello que ya está sucediendo. Sobre aquello que explican la religión y la ciencia y sobre aquello de lo cuál ninguna de las dos tienen todas las respuestas. "Frankenstein" de Guillermo del Toro es poesía pura, es naturaleza muerta, es una obra maestra. Frankenstein se lo dice a su Creación como Guillermo del Toro haciendo eco de Mary Shelley, "Si la muerte es imposible, ten esto en cuenta, hijo mío. Mientras permanezcas vivo, ¿qué más puedes hacer sino vivir? Vive."

Y Frankenstein, ¡Vive!





 
 
 

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ACERCA DE

Storyteller por convicción, Carlos utiliza sus herramientas para generar un impacto positivo en ámbitos que van de la educación al liderazgo, pasando por el marketing, la creación de marcas, la escritura de guiones y el análisis cinematográfico.

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