X-men 3: La batalla final

“Charles (Xavier) siempre quiso construir puentes,” Magneto.

Mientras “X-Men 2” (2003) ilustraba los beneficios de la evolución, “X-Men 3: La batalla final” hace justo lo opuesto. Brett Ratner, director de resultados disparejos (“Una pareja explosiva”, 1988 y “Dragón rojo”, 2002), es incapaz de seguir los pasos de Brian Singer, quien en las dos primeras entregas se caracterizara por equilibrar adecuadamente el trasfondo político de la serie con vistosas escenas de acción. Singer dejó la franquicia por problemas con el estudio y realizó en su lugar “Superman regresa” (2006). Su sustituto sería originalmente Matthew Vaughn (“Layer Cake”, 2004), pero éste terminó por emular sus pasos seis semanas antes de iniciado el rodaje a causa de las presiones del estudio y un guion con el que estaba insatisfecho. Ratner mantuvo la agenda establecida.



Al inicio de “X-Men 3” existe una relativa paz entre mutantes y humanos, incluso el gobierno ha creado un Departamento de Asuntos Mutantes, instancia dirigida por un azulado y peludo científico, el Dr. Henry McCoy, mejor conocido como Bestia (Kelsey Grammer). Dos hechos terminan con la tregua: la aparición de un suero que “cura” a los mutantes al eliminar el gen x y la reaparición-resurrección de Jean Gray (Famke Jenssen) como el Fénix. Los hechos dividen aún más a la comunidad mutante y enfrentan a los retractores de la “cura” con el resto de la sociedad. Los Hombres X deberán utilizar todas sus estrategias para evitar un enfrentamiento de consecuencias catastróficas.


Inicialmente, bajo el mando de Singer, “X-Men 3” se centraría en la historia del Fénix, lo cual contemplaba la participación de Sigourney Weaver como la telépata Emma Frost, y de Gambito como nuevo miembro del equipo y tercero en discordia entre Rogue e Iceman. Sin embargo, con su salida se optó por mezclar la historia con la de la posible cura. El guion se vio además influido por las agendas de James Marsden (Cíclope) y Rebecca Romijn (Mystique), quienes contaban con poco tiempo para filmar y en consecuencia vieron sus participaciones reducidas, y las exigencias de Halle Berry, quien aceptó regresar con la condición de que su personaje tuviera mayor participación. El resultado es un filme lleno de acción, pero inverosímil. Ratner es incapaz de darle a la franquicia un buen desenlace y desaprovecha por completo no sólo el trabajo hecho por Singer en los dos primeros capítulos, sino también las implicaciones psicológicas, sociales y espirituales que una “cura” podría tener al darle la oportunidad a los mutantes de ser “normales” (lo que sea que eso signifique); además deja escapar los otros temas que aparecen en la trama (aborto, control de armas, manipulación genética, entre otros) y se engolosina con una secuencia de acción tras otra y un festival y despliegue de efectos especiales (muy bien hechos, eso sí) tan vistoso como insulso.


Hay demasiados mutantes en “X-Men 3” (Ángel, Colsso, Shadowcat, Leech, Múltiple Man, Juggernaut, Calisto...), demasiadas historias, demasiados efectos especiales y demasiada dispersión. Si bien los premios Saturno nominaron al filme como Mejor Película de Acción y reconocieron a Janssen como Mejor Actriz (premio merecido), “X-Men 3” es un episodio que aunque entretenido más vale la pena olvidar. La mutación puede resultar en una evolución o un retroceso, “X-Men 3” obedece a la segunda... es una batalla perdida.

X-Men 3: The Last Stand

Canadá/EE.UU./Inglaterra 2006

Director: Brett Ratner.

Reparto: Ian McKellen, Patrick Stewart, Hugh Jackman, Anna Paquin, Halle Berry, James Marsen, Famke Janseen, Ellen Page, Kelsey Grammer, Rebeca Romijn.

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