Vanilla Sky

“Jerry Maguire, amor y desafío” (1996) reunió con buenos resultados a Cameron Crowe y Tom Cruise, redituándole a ambos en nominaciones al Oscar como Mejor Actor y por Mejor Guion; en total fueron cinco nominaciones y un premio a Mejor Actor de Reparto para Cuba Gooding Jr. “Vanilla Sky” los reencuentra en un género por completo diferente y con una adaptación de la exitosa “Abre los ojos” (1997) de Alejandro Amenábar. El resultado es dispar pero... interesante.

Cruise es David Aemes, un playboy que dirige un emporio editorial. Julie (Cameron Diaz) es su compañera sexual y Sofía (Penélope Cruz) la mujer que conoce en su cumpleaños y con quien vislumbra la posibilidad de algo más estable. Las cosas se complican cuando Julie se aferra a una relación que en realidad nunca existió. Para ella “cuando duermes con alguien, tu cuerpo hace un compromiso, lo quieras o no”. Y Julie no está dispuesta a terminar el compromiso que su cuerpo adquirió con el de Davis. Las consecuencias sumergen a David y al espectador en un laberinto de posibilidades donde ya no es claro que es real, ilusión, alucinación, sueño o pesadilla.



“Vanilla Sky” es un filme de corte experimental con tintes de thriller psicológico, ciencia ficción y obra aspiracional, el sello de Crowe. Es el tipo de película a la que conviene entregarse una primera vez por completo, dejando únicamente que las emociones intervengan, y después, en una segunda ocasión con una visión más analítica. Aún así, es posible que no todas las preguntas obtengan respuesta. “Vanilla Sky” pretende dilucidar sobre los límites de la razón, la percepción y la realidad, pero no necesariamente intenta agotar el tema.


La versión de Crowe gana en espectacularidad beneficiándose de una cuidadosa fotografía, una precisa edición, una lucidora banda sonora (que incluye entre otros a Radiohead, Bob Dylan y Peter Gabriel) y una atinada dirección. Sin embargo, la batuta de Crowe no consigue hacer del filme una obra tan provocadora e inquietante como la original. Es diferente, entretenida y técnicamente bien hecha. Está bien actuada. Tom Cruise desempeña un papel no tan distinto a otros, sacando provecho de su carisma y mostrando cierta versatilidad en las escenas más dramáticas. Cameron Diaz tiene una breve, pero sustancial participación como la obsesiva Julie y Penélope Cruz repite atinadamente el rol que interpretara en la original. Por cierto, Cruz inició con Cruise un romance a raíz de este filme y vio su carrera catapultada a nuevas dimensiones. Antes sólo había hecho en Hollywood “Las mujeres arriba” (2000).


La realidad es subjetiva. Es distinta para cada uno, pero regularmente existen puntos bastante claros entre realidades. Pero la mente es un laberinto y cuando se ha perdido la llave que conduce a una clara interpretación de la realidad, un cielo de vainilla es lo de menos... la cuestión es cuando nada parece ayudar a encontrar la salida y cuando incluso el terminante dictamen no puede más que exacerbar el simulacro: “abre los ojos”.

EE.UU. 2001

Director: Cameron Crowe.

Reparto: Tom Cruise, Cameron Diaz, Penélope Cruz, Kurt Russell, Tilda Swinton.

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