Una pasión secreta

Pasión, lectura, muerte y un secreto.



Una mujer se levanta. Michael (Ralph Fiennes), el hombre con el que pasó la noche, le ha preparado el desayuno, pero escasamente tiene poco más que decirle. La indiferencia inquieta a la mujer quien le expresa lo poco que lo conoce. El comentario desata una serie de recuerdos que llevarán a Michael a evocar su relación con Hanna Schmidth (Kate Winslet), una mujer condenada por su labor durante la segunda guerra mundial, a quien conoció en su adolescencia y con quien descubrió su sexualidad.


“Una pasión secreta” es el título que tuvo a mal ponérsele en español a la adaptación del bestseller El lector de Bernhard Schlink. Si bien hay un romance secreto en la historia nombrarla así no hace más que reducir una cinta que trata de mucho más. Es enfocarse en las escenas eróticas entre los personajes principales, él de 15 y ella en sus treintas. Es hojear un libro y sacar una conclusión sin siquiera haberse tomado la molestia de haber leído una palabra, y claro, eso también sería un absurdo. En fin...


Kate Winsley es Hanna, una mujer culpable de terribles crímenes, pero igualmente necesitada de afecto y comprensión. Winslet hace gala de su histrionismo. En sus manos Hanna es una mujer de pocas palabras y muchas emociones contenidas. La fuerza de sus silencios es arrolladora. El personaje estaba destinado a Winslet. Aún cuando inicialmente abandonó el proyecto para realizar “Sólo un sueño” bajo la dirección de su esposo Sam Mendes, el personaje regresó a sus manos luego de que Nicole Kidman, su reemplazo, se embarazara al terminar de rodar “Australia”. Por su trabajo Winslet recibió, final y merecidamente, el Oscar como Mejor Actriz. La Academia consideró a la cinta también como Mejor Película, Mejor Director, Mejor Guion Adaptado y Mejor Cinematografía. Fiennes y el debutante en lengua inglesa David Cross merecen también una mención. En las distintas etapas de Michael los actores le brindan profundidad a un personaje lleno de capas. El uso de la música y la partitura original de Nico Muhly son un complemento perfecto.


A simple vista, “El lector”, puede parecer el típico filme de altos vuelos sobre el holocausto. No es así. El guion hace una sobresaliente adaptación que en manos de Stephen Daldry supera al original. El enfoque no está en el conflicto, ni siquiera en las víctimas. “El lector” se centra en las generaciones posteriores al holocausto y en quienes fungieron como victimarios durante el conflicto. Pero con cada lectura, “El lector” revela entre líneas un nuevo nivel de significación. “El lector” es también un filme sobre el poder de la literatura, sobre la culpa, la vergüenza, el orgullo y la dignidad. Es un filme complejo y poderoso.


“El lector” merece mucho más crédito del que inicialmente se le ha brindado. Jean Paul Sarte dijo una vez que “el hombre no es nada más que lo que hace de sí mismo”. Michael, el lector, y Hanna, su escucha, son un claro ejemplo de ello. Se han sentenciado a la soledad, a una existencia aislada. Michael nunca se pudo recuperar de la herida que le dejó Hanna, pero tampoco, y más lastimosamente, podrá hacerlo de la que él mismo se inflingió. Es el costo de decidir, de guardar silencio. “El lector” pesa y permanece no por lo que expresa, no por lo que muestra, sino por lo que calla.

The Reader

EE.UU. / Alemania 2008

Director: Stephen Daldly.

Reparto: Kate Winslet, Ralph Fiennes, David Kross, Lena Olin.

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