Sin rastro

“Sabes si nadie te estuviera viento ahorita, sólo estarías sentado en el agua. Pero todo el mundo quiere verte morir, y ni si quiera te conocen,” Owen Reilly (Joseph Cross).

Internet se ha erigido como el medio de medios. Como una herramienta tan maravillosa como peligrosa. Es la red de redes no sólo por los vínculos virtuales que establece sino por las telarañas que construye y que así como significan puentes pueden significar trampas.



En Pórtland un psicópata desarrolla una forma de matar gente en línea. A través de una página electrónica muestra en video a una persona acondicionada para morir. El proceso se acelerará conforme más personas visiten el sitio. La agente Jennifer Marsh (Diane Lane) es asignada al caso. La tarea parece irrealizable. Ubicar el sitio de transmisión es prácticamente imposible. La red facilita la probabilidad de que esté en cualquier parte del mundo e incluso de redireccionar el origen. Detener el proceso tampoco es viable. La gente simplemente quiere ver. Con cada clic el final se acerca. Y no es un final rápido ni placentero. Es una tortura a la mejor usanza del cine actual. La cazaría se intensifica cuando Marsh ve involucrados en el caso intereses personales.

“Sin rastros” es un thriller con todos los lugares comunes y claras referencias tanto a clásicos del género, como “El silencio de los inocentes” (1991) y “Seven” (1995), como a la serie de terror de “Juego macabro” (2004). Aún así es lo suficientemente inteligente para sacarle provecho a su premisa y darle, en la medida de lo posible, la vuelta a las inconsistencias del guion. El que sea prácticamente imposible ponerle fin sin localizar el lugar de origen es dudoso ante las incuestionables habilidades que han demostrado cientos de hackers, aunque claro es necesario para poder rescatar a la víctima y atrapar al criminal. Hoblit consigue un buen ritmo y tiene en Diane Lane una actriz que eleva el material. Lane es convincente como la perspicaz agente y creíble como mujer (viuda, madre e hija). El resto del elenco está al nivel y la fotografía ayuda a darle al ambiente un aire gélido y solitario que en tonos azules y metálicos remite a los juegos de computadora y la tecnología en general.


Como entretenimiento, “Sin rastro” cumple. Definitivamente no es una obra de arte; no pretende serlo. Su mensaje es visceral. A algunos les parecerá fascinante a otros, terrible. Pero lo cierto es que plantea una escalofriante posibilidad que se sustenta en los más primitivos instintos del ser humano: el voyerismo, la curiosidad y el morbo. Después de todo el asesinato se consuma ‘gracias’ a la participación de los visitantes. Entonces, el criminal sólo pone la mesa. Son los otros los que se dan el banquete... sin palabras.

Untraceable

EE.UU. 2008

Director: Gregory Hoblit.

Reparto: Diane Lane, Billy Burke, Colin Hank, Perla Haney-Jardine, Mary Beth Hurt, Joseph Cross.

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