Sherlock Holmes: juego de sombras

“Follow my lead,” Sherlock Holes a Simza.

La llegada de una secuela de “Sherlock Holmes” (2009) era inminente. Warner Bros. la había producido con la intención de crear una nueva franquicia aunque no esperaba una reacción tan favorable. Con un presupuesto de 90 millones de dólares generó más de 500 en taquilla y se convirtió en el cuarto filme con mayor recaudación a pesar de no haber debutado en el número uno (“Avatar” estaba en la ecuación). Así las cosas, el estudio apresuró la continuación causando que Guy Ritchie y Robert Downey Jr., director y protagonista, dejaran “Lobo” (2013) y “Cowboys & Aliens” (2011), respectivamente, para ocupar de nuevo sus puestos en las aventuras del singular detective.



En esta ocasión la trama es principalmente una adaptación de “El problema final” de Arthur Conan Doyle aunque condimentada con elementos de otros episodios. El Dr. Watson (Jude Law) está por contraer nupcias con Mary (Kelly Reilly) cuando las sospechas de Holmes (Downey Jr.) ante una serie de ataques, que amenazan con desatar la guerra en Europa, interfieren en los planes. El profesor James Moriarty (Jared Harris) es la mente tras las intrigas que también ponen en aprietos a Irene Adler (Rachel McAdams), mujer con quien Holmes sostiene una peculiar relación, y Madame Simza (Rooney Mara), una gitana que tratando de leerle el destino al detective acaba atrapada en él.


“Sherlock Holmes: juego de sombras” repite la fórmula de su antecesora. Los momentos de reflexión del investigador son puestos de lado para resaltar las secuencias de acción, ocasionando que el Londres Victoriano conserve el aire de la época, pero influido por una fuerte dosis de testosterona. Aprovechando que el universo ya es conocido se introducen nuevos personajes y se dejan elementos al aire para ser resueltos en una futura secuela. La principal inclusión es la aparición de Moriarty, némesis de Holmes, quien corre a cargo de Jarred Harris. El histrión está a la altura, generando un adecuado contrapeso, sobre todo, en los momentos donde se vate en los campos del lenguaje. La selección resulta interesante, máxime si te toma en cuenta que para el personaje se consideró a figuras de la talla de Brad Pitt, Gary Oldman, Daniel Day-Lewis, Sean Penn y Javier Bardem. La inclusión de Rooney Mara, sobre actrices como Audrey Tatoo, Penélope Cruz, Eva Green y Marion Cotillard, le da un afortunado debut en Hollywood aunque no alcanza la fuerza ni los tonos de la creación que hiciera de Lisbeth Salander en la versión sueca de la trilogía Millenium basada en los textos de Stieg Larsson. Por su parte, Stephen Fry aporta algunos momentos de comedia como Mycroft Holmes, el aristocrático pero desfachatado hermano de Sherlock.


Al final del camino, “Sherlock Holmes: juego de sombras” es el show de Robert Downey Jr. La interpretación del actor, su actitud ante el peligro, su creatividad, aplomo y un cierto dejo de vulnerabilidad son lo que sostienen una película cuyo aroma tiene su base en los textos de Conan Doyle y el fijador en el carisma de su estrella.

Sherlock Holmes: Game of Shadows

EE.UU 2011

Director: Guy Ritchie.

Reparto: Robert Downey Jr., Jude Law, Noomi Rapace, Jared Harris, Rachel McAdams, Kelly Reilly, Stephen Fry.

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