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"Road House" de Doug Liman

"Sabes, es extraño. Alguien más me preguntó si hoy tenía miedo. Tengo miedo. Tengo miedo de lo que sucederá cuando alguien me presione demasiado. Alguien como tú. Porque sé lo que pasará después," Dalton

Prueba superada...

"Road House" o "El duro" es un remake del filme de culto homónimo de 1989. Fracasó en su momento en la taquilla, pero se convirtió en un éxito en video y televisión, sumándole a la hoy legendaria figura de Patrick Swayze. Tocar un clásico es siempre una navaja de doble filo, pero Doug Liman, director de "Sr. y Sra. Smith", "Identidad desconocida" y "Al filo del mañana", sabe lo que hace y sí, la película hubiera funcionado muy bien en salas como estaba planeado originalmente.

Jake Gyllenhaal es Dalton, un luchador retirado que sobrevive en el circuito más bajo de peleas callejeras. Frankie, dueña de un bar le ofrece trabajo ocupándose de la Seguridad. Aunque reticente, Dalton acepta. En cumplir su tarea comienza a ganarse enemigos, entre ellos, Ben Brandt (Billy Magnussen), líder de un grupo criminal que planea hacerse del bar.

El acierto de "Road House" está en que respeta la columna vertebral de la original (el hombre ecuánime, pero mortal y con un secreto que llega a poner orden), pero la moderniza y le pone sus propios toques. En principio, esta "Road House" está en una zona con playa. Ese detalle ya le suma al factor "sexy" que persigue pues a más calor, menos ropa y las peleas se prestan para ello y para lucir a los actores centrales. Además, le agregan un cocodrilo que es como el de "Peter Pan", se sabe de su presencia y acecha justo cuando es oportuno.

En cuanto al rol central, esta versión de Dalton es menos hermética que la de Swayze. Gyllenhaal le da una accesibilidad distinta. El filme también elabora mucho más en sus antecedentes a través de flashbacks que aparecen en sus pesadillas. Si hay algo a lo que le tiene miedo Dalton es a sí mismo, a quién puede convertirse cuando se sale de control. La historia no da ese paso para explorar la naturaleza violenta, pero lo que hace es suficiente para darle más dimensión. La transformación física de Gyllenhaal, por cierto, es impresionante. Ya antes se le había visto como luchador en "Revancha", pero éste es un nuevo nivel.

Igual que la anterior, esta versión va in crescendo. Las pelas son pocas en el primer acto, para el tercero ya es un espectáculo hiperbólico y no es exagerado decirlo. Las peleas suben de temperatura y no son lo único. Hay mucha, mucha más acción e incluye persecuciones en lancha, explosiones y elementos "voladores". Las peleas están en un nuevo nivel gracias a la inclusión de Conor McGregor. McGregor es un boxeador y peleador de artes marciales mixtas, campeón de la UFC. Este es su debut en cine. Es Knox, un asesino psicótico enviado por el padre de Magnussen. Al inicio, McGregor parece algo fuera de lugar. Su primera aparición parece más como un niño que se acaba de enterar que ha sido invitado a la fiesta del año. Sin embargo, luego esa energía le viene muy bien al personaje, entra mejor en carácter y se vuelve en la amenaza principal para Dalton. McGregor es muy agradable y le inyecta a Knox una dosis de locura y excentricidad que hace inevitable no simpatizar con él.

"Road House" tiene muchos rostros en ascenso. Jessica Williams de "La noche de los nerds" y "Animales fantásticos: Los secretos de Dumbledore" es Frankie. Lukas Gage famoso por la series "Euphoria" y "The White Lotus" hace a Billy, uno de los meseros del bar. Darren Barnet, el galán de "Yo nunca" es Sam, uno de los secuaces de Brandt. Daniela Melchior, quién saltó a la fama como Ratcatcher 2 en "El escuadrón suicida", es Ellie, la doctora e interés romántico. Está también Joaquín de Almeida, actor portugués de gran trayectoria y a quién hemos visto como Reyes en la saga "Rápidos y furiosos".

Esta versión de "Road House" corrige los aspectos misóginos y sexistas de la anterior. Conserva y eleva la violencia. Continúa hablando de justicia. Carece de los diálogos ingeniosos de la anterior, pero los sustituye con más presupuesto, mejor diseño de producción y una propuesta visual mucho más estilizada que obedece a la máxima de Dalton: "llévalo a fuera" (así que la acción sucede afuera del bar y eso la hace vistosa). Tiene el factor cool que fácilmente puede convertirla en un éxito y que con la campaña de marketing adecuada la hubieran podido hacer un evento en salas. El estudio decidió enviarla directo al streaming. Será lo de menos si consigue distinguirse y hacerse de un lugar como lo hizo la original. Eso sólo el tiempo lo dirá. Mientras, mientras esta es una "Road House" que hay que visitar porque vaya que se la pasará bien, muy bien.

🎬🎬🎬1/2

EE. UU. 2024 - 2h 1m


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