Red social

“You don’t get 500 million friends without making a few enemies”, frase promocional.

En principio, la idea de una película sobre una página electrónica parecía poco atractiva. Pero David Fincher, luego del éxito de crítica y taquilla de “El curioso caso de Benjamín Button” (2008), junto al guionista Aarón Sorkin (“Juego de poder”, 2007), vio en la virtualidad un poderoso reflejo de las relaciones sociales.



La película, basada en el libro “The Accidental Billonaries” de Ben Mezrich, tiene por primera escena un extenso diálogo entre Mark Zuckerberg (Jesse Eisenberg) y Erika (Rooney Mara en un personaje ficticio y que le daría el pase para der Lisberth Salander). Se trata de una cita que comienza con un exhaustivo y poco considerado interrogatorio por parte de él. Ella, indignada, termina el encuentro, no sin antes decirle un par de verdades al estudiante de Harvard. Molesto, Zuckerberg, cuyo talento para la programación es inversamente proporcional a su capacidad para relacionarse, crea en unos cuantos minutos un sitio que muestra las fotografías de las alumnas y le permite a los estudiantes evaluar su atractivo. El juego se vuelve tan popular que en pocos minutos colapsa el servidor de la universidad. Ese invento, le daría a Zuckeberg la idea de lo que después sería Facebook, un sitio para entrar en contacto con otros, para mantenerse al tanto de la vida de amigos y conocidos, para conocer gente nueva. Un par de años después Zuckeberg era el multimillonario más joven y enfrentaba dos demandas. Es, centrándose en ellas que la historia continúa, haciendo constantes viajes al pasado para entender cómo es que Zuckeberg es acusado, por un lado, de haber robado el concepto de los gemelos Winklevoss (Armie Hammer) y, por el otro, por Eduardo Saverin (Andrew Gardfield), su compañero de cuarto, otrora amigo e inicial inversor del proyecto.


Considerada por varios círculos de críticos entre las diez mejores películas del año y ganadora, entre otros premios, como Mejor Película por el Círculo de Críticos de Boston y el National Board Review, “Red Social” se convirtió una de las principales candidatas al premio de la Academia gracias a su capacidad para construir un relato que ahonda en la necesidad del ser humano de entrar en contacto al tiempo que diserta sobre la amistad y la traición (precisamente ganó por Mejor Guion Adaptado). Si bien, en principio, la estructura narrativa resulta un poco difícil de seguir, conforme avanzan los minutos, Fincher se las ingenia para atrapar al espectador. Lo ayudan una edición precisa, una agradable fotografía y una adecuada banda sonora, pero sobre todo, un reparto elegido a la medida. Jesse Eisenberg tiene en Zuckeberg al que posiblemente sea el papel de su carrera. Es hermético, inteligente pero vulnerable y, en cierta medida, agradable. Los otros descubrimientos son Andrew Gardfield como el socio traicionado y Justin Timberlake, quien interpreta al extrovertido y siempre listo para la diversión Sean Parker, creador de Napster, como el hombre que siembra la discordia. Es de notar que todos ellos, al igual que Mara, se convertirían en figuras destacadas de la actuación y en gran medida “Red social” ayudó a proyectarlos.


“Red social” es un interesante estudio sobre el incesante deseo del hombre por entrar en contacto con otros. Si “Alto impacto” (2005) proponía una forma inconsciente de hacerlo, “Red social” muestra lo opuesto, aunque la virtualidad no deja de ser un simulacro de la realidad y quizá la constatación de una lejanía cada vez más permanente. En aras de ampliar la telaraña de relaciones el hilo con el que se teje parece ser cada vez más débil.

The Social Network

EE.UU. 2010

Director: David Fincher.

Reparto: Jesse Eisenberg, Andre Gardfield, Justin Timberlake, Rooney Mara, Armie Hammer.

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