Ratatouille

“Este soy yo. Creo que es aparente que necesito pensar sobre mi vida un poco. No puedo hacer nada. Me gusta... me gusta la buena comida, ¿ok? Y... la buena comida... ¡es difícil de encontrar para una rata!” Remy

Ratas y cocina son dos ingredientes que no se mezclan… a menos de que seas Pixar y sepas utilizar las dosis indicadas.



Después de entregar su menos redonda obra (“Cars”, 2006), Pixar regresa con todos sus bríos y demuestra de nuevo que sigue en su mejor forma, que es el estudio que marca pauta en tecnología, calidad de historias, innovación y entretenimiento familiar. En esta ocasión, el filme es protagonizado por Remy, una rata de gustos culinarios refinados. Remy quiere ser chef. La oportunidad le ‘llega’ en Gusteau’s donde se une a Linguini, un lava trastes. Linguini funge como una marioneta y Remy como el titiritero. La mancuerna se ve puesta a prueba cuando el chef anterior regresa a vengarse y el crítico de comida más importante llega a evaluar el lugar.


A diferencia de otras películas animadas protagonizadas por roedores, “Ratatuille” hace poco por suavizar las características del animal. Sí, tiene una nariz rosada y unos grandes ojos, pero su fisonomía no niega en ningún momento su naturaleza; cuando las ratas corren entre sombras hay poca duda de su realismo y más de uno se sentirá afectado. Pero Remy es también un protagonista carismático, determinado y talentoso, además de mucho más expresivo que algunos actores famosos. El resto de los personajes está también delineados y no resulta difícil pensar en alguien de carne y hueso a quien tienen parecido. Sin embargo, además del detalle en el diseño de las ratas, Pixar eleva los estándares en otros dos rubros. El primero es la dimensión que consigue darle a los alimentos. Cada textura está ahí. El avance y detalle puede observarse en la forma en como cada ingrediente captura y refleja la luz. Es un trabajo verdaderamente admirable. El otro acierto es la forma en como retrata París, sus calles, sus atmósferas y hasta sus interiores. El escenario es perfecto. La cuna de la cocina recibe en su seno a un nuevo talento que ha nacido en el lugar más insospechado. Pero el logro de Pixar no está solo en su técnica, en su forma.


“Ratatuille” es una de las mejores películas del año pues no sólo es sobre el amor a la comida o el arte de su preparación. Es una parábola sobre racismo y tolerancia. Un relato sobre la perseverancia, la pasión y el gusto por hacer lo que se desea, aquello que se quiere porque nace. Es un platillo amigable para los niños, sabroso para los adultos y exquisito, por su combinación de sabores, texturas y presentación, para los conocedores. Pocos filmes son familiares en toda la extensión de la palabra. “Ratatuille” lo es. Como el platillo que nombra su éxito está en la sencilla complejidad del balance de sus ingrediente. Simplemente un platillo gourmet. ¡Buen apetito!

EE.UU. 2007

Director: Brad Bird.

Voces: Ian Holm, Peter O’Toole, Patton Oswalt.

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