Quisiera ser millonario

“Cuando alguien me hace una pregunta, yo les doy la respuesta,” Jamal Malik.

“Quisiera ser millonario” fue la sorpresa de 2008. En una historia similar a la que relata, la película pasó de ser una pequeña producción, casi ignorada y con pocas expectativas, al éxito del año en críticas y taquilla. De tintes independientes, con un reparto desconocido, y poca fe por parte de un estudio que a punto estuvo de enviarla directamente al video, “Quisiera ser millonario” obtuvo ocho de los nueve premios a los cuales estuvo nominada por la Academia. Entre ellos se llevó los de Mejor Película, Mejor Director y Mejor Guion Adaptado (está basada en una novela de Vikas Swarup), convirtiéndose en la primera película en obtener la mayor distinción sin contar con ninguna nominación en las categorías de actuación.



En la película, Jamal Malik (Dev Patel), un muchacho de la calle, participa en el programa de televisión “Quieres ser millonario?”. Y gana. El hecho desata dudas. Jamal es cuestionado por la policía. Con cada respuesta el joven recuerda un momento de su pasado, aquél en el que aprendió lo necesario para contestar acertadamente. Con cada respuesta, además, se acerca a la posibilidad de rescatar a Latika (Freida Pinto), su enamorada. El resto es suerte y destino.

Danny Boyle entrega de forma novedosa y efectiva una historia tradicional. “Quisiera ser millonario” es efectiva en tanto conecta con el espectador. Es un filme con mucho corazón y espíritu. La tarea de Boyle es poco menos que sencilla. La película va y viene en el tiempo. La mayoría está contada por medio de flashbacks que con una buena edición y manejo del sonido facilitan la comprensión de los hechos. Es un recurso peligroso, pero bien utilizado. Por otro lado, también funciona como retrato de la pobreza de uno de los países más grandes del mundo, India.


Lo que a Jamal, su hermano Salim, y Latika (Freida Pinto) les pasa no es poco. Los niños enfrentan la orfandad, viven con la muerte como compañera, se relacionan con un explotador de menores y la mafia. Pero en el transcurso no todo es drama y tragedia. Los niños siempre encuentran momentos para divertirse. Jamal y Salim son lo suficientemente hábiles para convertirse en ‘guías de turistas’ en el Taj Majal (explican ellos, un hotel que tardó mucho en construirse con una alberca que no se usa...) y hacerse de recursos con los zapatos que los viajeros deben quitarse para entrar a ciertas atracciones.


La labor actoral, aunque dispareja, es bastante buena. La elección de los niños actores es sumamente acertada. Empatan físicamente con los actores que interpretan los personajes en su juventud y entregan emotivas actuaciones. Freida Pinto es un descubrimiento, pero sobre todo lo es Patel, quien tiene sobre sus espaldas gran parte de la trama. Su Jamal es inocente, soñador, vulnerable y entregado a la vez.


“Quisiera ser millonario” parece ser el título de una película materialista. Lo es quizá en tanto su protagonista desea obtener el premio. Pero la realidad es que el dinero no es más que un medio. La fábula se centra en lo verdaderamente importante para ser millonario. Y eso es en parte lo que se aprende con la vida, en parte lo que se construye con la familia, y en su mayoría, lo que no se compra, el amor.

Slumdog Millionaire

Inglaterra 2008

Director: Danny Boyle.

Reparto: Dev Patel, Freida Pinto, Anil Kappor.

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