Quemar las naves

A Socorro, compañera de viajes y experiencias, tripulante indispensable en la vida

Cuando Hernán Cortés decidió que no había marcha atrás decidió quemar las naves.

Franciso Franco, director de teatro y televisión y homónimo del dictador español, debuta en el séptimo arte con este filme que tiene en la frase su inspiración.



En el Zacatecas actual, Elena (Irene Azuela) ha desarrollado una personalidad severa a causa de la responsabilidad que ha asumido. Ha dejado la escuela y se ocupa de cuidar la casa, a su hermano menor, Sebastián (Ángel Enésimo Nevares), y a su madre, Eugenia (Claudette Maille), una enferma en fase terminal de cáncer. Mientras el día final le llega a Eugenia, el retraído Sebastián comienza a descubrir su sexualidad y, al igual que su hermana, experimenta la incertidumbre previa al vació de la partida. Entonces, los muy cercanos hermanos deberán decidir el rumbo que desean seguir... sólo que como barco en medio océano se han quedado sin ancla ni brújula.


Franco, coguionista de la historia junto con la actriz María Renée Prudencio, aborda de manera valiente un material que en otras manos pudo caer tanto en el melodrama como en el moralismo. En “Quemar las naves” no existen voces que censuren lo que sucede a los protagonistas. Tampoco están aquellas que le den más acentos de los necesarios. La cámara simplemente es testigo y el espectador observa, sin un dramatismo exagerado, la introspección y el enfrentamiento de los personajes centrales. El eje está puesto en la adolescencia, un momento de dudas, miedos, impulsividades y transformaciones. El contraste lo ponen una joven que ha tenido que volverse adulta y un adolescente que se resiste a dejar se ser niño. El punto de comparación está en Ismael (Ramón Valdés), el primo pudiente que no encuentra forma de desatarse de las condiciones y expectativas que su madre (Diana Bracho) ha puesto en él.

Irene Azuela, la joven-adulta, es el mayor acierto. Tiene sobre sus espaldas el peso dramático y es, en gran medida, gracias a su fuerte presencia y profunda capacidad actoral que “Quemar las naves” evita caer en aguar turbulentas. Su labor le mereció el Ariel a Mejor Actriz; la cinta fue galardonada también por Mejor Banda Sonora. A Azuela y Nevares, quien se siente inseguro por momentos, los cobija un grupo de probados histriones entre quienes destacan Alberto Estrella, Ricardo Blume y Diana Bracho.


“Quemar las naves” es un filme difícil. Pausado en su contar. Incómodo en su retratar. Arriesgado en sus abordar (el incesto, la homosexualidad, la doble moral). Pero el viaje es, quizá no placentero y sí incómodo (el objetivo de Franco), un buen retrato de la búsqueda de la libertad y la toma autónoma de decisiones, para lo cual solo queda el complejo, incierto, pero liberador proceso de quemar las naves.

México 2007

Director: Francisco Franco Alba.

Reparto: Irene Azuela, Juan Carlos Barreto, Bernardo Benitez, Ramón Valdés, Alberto Estrella, Ricardo Blume, Claudette Maille, Diana Bracho.

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