Nikté

Animex presenta su segundo largometraje animado, “Nikté”. El estudio poblano muestra claros avances en sus técnicas e incorpora elementos generados por computadora, pero de nuevo tiene su talón de Aquiles en la estructura de la historia.



En esta ocasión la acción sucede en Tabasco donde Nikté (Sherlyn), una adolescente fresa, visita con reticencia la zona arqueológica. Luego de negarse a continuar con el recorrido, Nikté descubre una apertura en una cabeza olmeca que la lleva a un viaje al pasado. Nikté ahora es una huérfana que se las arregla para aparecer ante su gente como la princesa de la Tierra de Hule. Su esperanza es llevar una vida de lujos, pero el puesto le implica algo más: deberá viajar a la selva para encontrar una rara flor que es la única forma de detener a un monstruo de arrasar con su pueblo.


“Nikté” es un filme con buenas intenciones. En principio se le agradece el que rescate elementos mexicanos. El público nacional está acostumbrado a historias con referencias a mitologías ajenas, “Nikté” lo acerca a sus raíces combinando datos, lugares y leyendas antiguas con un lenguaje actual y representativo. Sin embargo, la estructura general de la historia obedece al modelo que Disney ha venido perpetuando por décadas. En ese sentido, aunque con un estilo distinto en el dibujo, “Nikté” bien podría ser una princesa más, con números musicales incluidos; incluso la bruja Ih Ahesú (Regina Orozco) recuerda a la Úrsula de “La sirenita” (1989). Por otro lado están algunos brincos e inconsistencias que no acaban de cuajar unos con otros y que se sienten forzados, entre ellas el encuentro entre Nikté y Chin (Pierre Angelo). El segundo es un personaje simpático que bien podría tener su propia historia. Alex Lora como el chaneque es una de las presencias más agradables y memorables.


El otro problema de “Nikté” está en los diálogos. El elenco multiestelar hace lo más que puede con el exceso de diálogos. Lo que sucede es que, en aras de generar risas, “Nikté” incluye juegos de palabras y frases coloquiales, pero son tantas y dichas en tan poco tiempo que acaban por anularse unas a otras abrumando al espectador. No se le da tiempo de digerir una frase cuando ya está la siguiente. Una limpieza de diálogos hubiera permitido que los chistes fueran más efectivos y la trama más ágil. Animex necesita entender que la imagen debe ser el principal medio de comunicación con el espectador y en ese sentido le vendría bien ver con detalle “Wall-e”, donde por media hora un solo personaje sostiene la trama sin necesidad de articular una sola palabra. Igualmente necesita hacer más sutil su mensaje. En su desenlace “Nikté” se alza como una adolescente aleccionadora y lo último que los niños quieren es ir al cine para recibir clases de cómo comportarse. El mensaje debe estar ahí sin ser mostrado a todas luces, ese es el motivo por el que los niños rehuyen a ciertos cuentos, bien puede generar la misma reacción con algunas películas.


A pesar de sus defectos “Nikté” es entretenida. La animación en México requiere de más proyectos de este tipo. “Nikté” cumple con su propósito, pero al parecer asemeja a su protagonista al inicio de la historia y ese es el problema, tiene mucho potencial y no lo alcanza. Animex como Nikté (flor) es aún un capullo... es prometedor vislumbrar lo que será cuando florezca.

México 2009

Director: Ricardo Arnaiz.

Reparto: Sherlyn, Alex Lora, Maya Zapata, Pierre Angelo, Pedro Armendariz Jr., Regina Orozco, Regina Torné.


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