Milagros inesperados

“Lo que pasa en la milla verde se queda en la milla verde, siempre ha sido así,” Brutos Howell (David Morse).

“La milla verde” sería la traducción literal del título en inglés de “Milagros inesperados”. El nuevo título revela parte de la trama y no es del todo desatinado. Sin embargo, ‘la milla verde’ resulta mucha más contundente aunque menos claro sobre el contenido de la película.



Los hombres sentenciados a muerte debían recorrer una milla para llegar a su destino final. El camino que los llevaba a él era verde. Paul Edgecomb (Tom Hanks) es el encargado de la sección. Son los años posteriores a la depresión. Un hombre de color, el físicamente imponente John Coffey (Michael Clarke Duncan), llega para esperar su turno de ocupar la silla. Su condena la debe al asesinato de dos niñas. Pero Coffey (como el café, pero escrito de manera diferente) parece ‘como caído del cielo’. Es callado, inocente, atento, considerado y temeroso de la luz. Paul comienza a dudar de su culpabilidad. Lo que descubrirá y vivirá cambiará inesperadamente su vida y la de los que lo rodean.


Cuando “Milagros inesperados” ocupó uno de los lugares en la quinteta a Mejor Película en la contienda por el Oscar resultó una sorpresa. La adaptación de la novela homónima de Stephen King compartía el honor con un ecléctico cuadro de sólidas y memorables películas, nada más y nada menos que, “Belleza americana” (la ganadora), “Las reglas de la vida”, “El informante” y “El sexto sentido”. Todas han sobrevivido bien al paso de los años y aunque “Milagros inesperados” no obtuvo ninguno de los premios a los que estuvo nominada (Mejor Guion Adaptado, Mejor Actor de Reparto para Michael Clarke Duncán y Mejor Sonido) no es la excepción.


La historia, por provenir de la pluma de King y ubicarse en el pasillo de la muerte, parecería cercana a lo tenebroso, obscuro, incluso al terror. Nada más equivocado. Frank Darabont (“Sueño de fuga”, 1994) construye con sutilezas un relato sumamente poderoso que saca provecho de cada uno de los minutos de las más de dos horas de duración de la película. Es, a diferencia de otros filmes, uno al que no le pesa el tiempo. Por el contrario, Darbont se toma el necesario para construir el contexto y las relaciones entre los personajes, eje central de la historia. Para cuando el último acto ha llegado las emociones que surgen son resultado del trabajo bien realizado y no de recursos manipuladores. Darabont tiene a su cargo un reparto de primer nivel. Tom Hanks es efectivo al ganar la simpatía del espectador con sutiles movimientos de ojos y una voz tranquila. Paul es un hombre ecuánime, pero sensible. Su pasillo cuida y no solo vigila a los condenados a muerte. Son criminales pero no dejan de ser humanos. Y es precisamente en ello donde Michael Clarke Duncan destaca. Coffey (con algunas referencias a Jesucristo) es imponente y vulnerable a la vez. El resto del elenco ejecuta de manera eficiente a un grupo de personajes complejos que incluye al inolvidable Mr. Jingles, un ratón de circo.


“Milagros inesperados” es un filme sobre lo inexplicable, sobre la fe, la bondad, la maldad y el peso de las acciones. La milla verde se recorre todos los días. Al final lo que importa no es el destino al que lleva sino el camino que se ha recorrido.

The Green Mile

EE.UU. 1999

Director: Frank Darabont.

Reparto: Tom Hanks, Michael Clarke Duncan, Sam Rockwell, Bonnie Hunt, David Morse.

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