"Los seres huecos" de Guillermo del Toro y Chuck Hogan

"No hay coincidencias," Hugo Blackwood

En el distrito financiero de Mahattan hay un buzón ubicado entre el 13 y el 15 de Stone Street, en el 13 1/2 para ser específicos. La correspondencia que llega ahí dese al menos 1822 siempre va dirigida a una persona: Hugo Blackwood.

Guillermo del Toro y Chuck Hogan se unen de nuevo. De 2014 a 2017 entregaron la Trilogía de la Oscuridad que sería adaptada como sería por VFX bajo el nombre de "The Strain". En "Los seres huecos", parece, pues aún no está confirmado, comienzan una nueva trilogía, la de las cintas de Blackwood. En ella repiten en el género del terror, sólo que esta vez el enfoque es un tanto más clásico.

La protagonista es Odessa, una joven agente del FBI que se ve obligada a dispararle a su compañero en una misión para detener a un hombre que parece haber perdido la razón. Mientras es investiga conoce a Earl Solomon, un agente jubilado quién le dice que la única persona que puede ayudarla a comprender ese vació que vio en los ojos de su compañero es Hugo Blackwood y para ello deberá enviarle una carta al mentado buzón del 13 1/2 de Stone Street.

La novela retoma un ingrediente de la Trilogía de la Oscuridad: un ser antiguo y malévolo que se mueve y altera la actualidad. Comienza en la vena más pura del suspenso para poco a poco ir adquiriendo toques de thriller sobrenatural. Aprovecha muy bien la experiencia de Hogan en el primero y de Del Toro en el segundo. Aunque su eje principal gira entorno a Odessa, entrelaza otros dos relatos: el de Solomon, cuando era un agente novato en 1962 y el de John Dee, un académico que busca reconciliar magia y ciencia en la Inglaterra de 1562; su "experimento" será el causante de la condena de Hugo Blackwood como responsable de mantener "a raya" a los seres huecos.

El nombre de Blackwood le sonará familiar a los fanáticos del género de horror y es que es un homenaje a Algernon Blackwood, novelista británico y creador de John Silence, un detective de lo oculto. Y vaya que el apellido contribuye a una tradición de personajes. Blackwood es el personaje más enigmático y trágico de la novela. Es una suerte de condenado que le recordará a muchos al John Constantine de los cómicos aunque con un aire propio. Es mucho más propio y muy reservado.

Al igual que sucede con la transfiguración de género, la narrativa recupera elementos clásicos de una manera contemporánea, fundiendo lo mejor de los talentos de sus autores para presentar un universo, encarnado en nuestra realidad, que juega con el mundo de los espíritus, contando una historia fascinante y estableciendo posibilidades que se antojan inevitables. Hay mucho que encontrar en esos "seres huecos". Por lo pronto, mi carta está ya puesta en ese buzón del número 13 1/2 para escuchar el volumen dos de las cintas de Blackwood y seguir confirmando que "no hay coincidencias".

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AdN 2020 - 324 páginas


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