Las aventuras de Tin Tin

Estrenada un 23 de octubre, misma fecha que “Indiana Jones: en busca del arca perdida”, filme con el que la une más que el destino, “Las aventuras de Tin Tin” viene a demostrar que el motion-capture es un parte aguas para el contar cinematográfico.



La cinta, basada en varias de las historietas de Hergé, representa la primera ocasión en que Spielberg dirige una adaptación de un comic y un filme animado. El proyecto, en gestación desde 1983 cuando Hergé le cedió los derechos después de ver la aventura de Jones ante las comparaciones que la crítica europea hizo entre ambos textos, se ve concretado en el momento adecuado. “Las aventuras de Tin Tin” no podrían ser sin la tecnología actual.

El personaje del título (Jamie Bell), un clásico de la cultura europea, es un periodista que se sumerge en compañía de su perro Milú en investigaciones que lo llevan a las más insospechadas aventuras. Tras la pista, usualmente andan también Hernández (Simon Pegg) y Fernández (Nick Frost). En esta ocasión el joven encuentra una réplica del “Unicornio”, un legendario barco, que lo lleva a conocer al Capitán Haddock (Andy Serkis), descendiente del capitán original, y a Sakharine (Daniel Craig), un aristócrata interesado en recuperar la pieza. Cuando Tin Tin se niega una serie de intrigas, secretos y misterios comienzan a desatarse.


El comic cobra vida. Otros (“La ciudad del pecado”, 2000) han utilizado la tecnología para crear atmósferas o para darle un cierto aire orgánico, aunque sin fluidez, a la animación (“El expreso polar”, 2004). “Avatar” (2009) le dio una nueva dimensión que hoy “Las aventuras de Tin Tin” viene a confirmar. Los figuras con referente humano cobran vida y permiten hacer justicia a la concepción visual con que fueron creados. Imaginar a Tin Tin en live action, como se consideró en algún momento, es una traición a su esencia. En cambio, la herramienta provee de una experiencia única, dando visos de humanidad a los personajes (hay una toma de la mano del protagonista que parece remitir a una real, por ejemplo) al tiempo que le hace justicia y rinde homenaje al original. Ver “Las aventuras de Tin Tin” es sumergirse en un universo donde lo real y lo animado se mezcla como nunca antes. Las artes narrativas de Spielberg la dotan de dinamismo y simpatía, sacando provecho de las situaciones y aprovechando cada una de las presencias (por ejemplo, Milú aparece con toda su perspicacia ayudando a su dueño, mostrando ingenio, pero sin hablar).


Las aventuras seriales reviven con todos sus elementos (explosiones constantes, locaciones exóticas, villanos grandilocuentes, aviones, trenes, automóviles, barcos, pasadizos secretos y grandes tesores) en “Las aventuras de Tin Tin”, una cinta que se hizo de 22 premios internacionales y más de sesenta nominaciones, entre ellas por el Círculo de Críticos de Los Ángeles, la Asociación de Críticos de Washington y los Premios Satellite; la Asociación de Críticos de Toronto la reconoció como la mejor en su categoría. Y es que a pesar de sus fallas (una trama un tanto simplista, sobre todo), el filme trae una frescura inusitada a una herramienta que parecía sobre utilizada y que aquí encuentra su lugar, al igual que Tin Tin un nuevo hogar y, muy probablemente, el cine el nacimiento de un nuevo universo de posibilidades.


The Adventures of Tin Tin

EE.UU./Nueva Zelanda 2011

Director: Steven Spielberg.

Reparto: Jamie Bell, Andy Serkis, Daniel Craig, Simon Pegg, Nick Frost.

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