La reina de los condenados

“Desde ese momento, fueron mis amigos, mis hijos, mi banda. Dándole al mundo un nuevo dios... yo,” Lestat.

Lestat de Licontour, protagonista de las Crónicas Vampíricas, regresa a la pantalla grande en la fallida “La reina de los condenados”. La cinta rescata sucesos de la segunda y tercera entrega de la serie, adoptando el título de esta última. Su llegada se debe más al deseo del estudio por explotar los derechos de las novelas (a punto de expirar y motivo de la condensación) que al interés genuino de explorar el basto universo creado por Anne Rice. A diferencia de la obscura, introspectiva e interesante “Entrevista con el vampiro” (1996), “La reina de los condenados” es un espectáculo tan grandilocuente como inconexo.

Después de 200 años de auto-exilio Lestat (Stuart Townsend) regresa para revelar los secretos de los vampiros en una novela y mostrarse como una estrella del rock. El hecho le acarrea numerosos enemigos entre sus congéneres que desaprueban su actitud, y múltiples admiradores entre los incrédulos humanos que admiran su desparpajo. Entre ellos está Jesse (Marguerite Moreau), una joven miembro de la sociedad para estudios de lo paranormal, Talamasca. Mientras Jesse lee el diario encontrado de Lestat y se da el encuentro, Akasha (Aaliyah), la reina de los condenados, ha despertado de su milenario sueño con mucha sed. Al tiempo que se intenta detener a la vampiro y establecer un nuevo orden, se revelarán los secretos que unen a Jesse con los condenados.



Aunque nominada como Mejor Película de Horror en los premios Saturno, “La reina de los condenados” no consigue ni por lejos adentrarse en las disertaciones que Anne Rice hace, entre otros temas, sobre la inmortalidad, la sexualidad y la soledad. Tampoco alcanza a retratar a sus complejos e interesantes personajes, si acaso, un poco al egocéntrico Lestat. Ese mérito se debe en gran medida a la selección de Stuart Townsend. Luego de que Tom Cruise rechazara repetir en la parte y de que ni Wes Bentley ni Josh Hartnett, la aceptaran, Townsend se quedó con el personaje. Su Lestat es enigmático, terrorífico, sensual y fascinante. Townsend demuestra que es dueño de una fuerte presencia y capaz de cargar con el peso de una cinta. El problema está en que la película no termina de cuajar. Intenta abarcar demasiado. Hay muchos personajes, varias tramas y a diferencia de Townsend, muchos actores mal seleccionados. La propia Rice expresó su decepción ante la adaptación.

“La reina de los condenados” se benefició en su momento de ser la última participación de la cantante Aaliyah en la pantalla grande. El estudio la utilizó como estandarte promocional aunque su participación es muy breve (alrededor de 15 minutos). Su trabajo no es malo aunque tampoco especialmente destacable. La audiencia le rindió honor con una nominación como Mejor Villana en los Premios MTV. El estudio le mostró poco respeto al utilizarla como principal elemento mercadológico e intentar con ello impulsar una película cuyo estreno ya se había retrazado y que a punto estuvo de ser enviada directamente al video. Visualmente atractiva, “La reina de los condenados” es más un hermoso cadáver gótico que un seductor y hechizante vampiro.


Queen of the Damned

EE.UU./Australia 2002


Director: Michael Rymer.

Reparto: Aaliyah, Stuart Townsend, Marguerite Moreau, Vincent Perez, Lena Olin.

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