La nana mágica

A la Nanny Macip


“Cuando me necesites, aunque no me quieras, ahí estaré. Cuando me quieras, pero no me necesites, entonces me iré,” la Nana McPhee

La casa de los Brown ha visto desfilar a diecisiete nanas, cada una más rápido que la anterior; la última huyendo al tiempo que gritaba: “¡Se comieron al bebé!”. Los Brown son una familia compuesta por el recientemente viudo director de una funeraria, Cedric Brown (Colin Firth), y sus siete hijos, quienes se sienten solos ante la pérdida y buscan cualquier manera de hacerse notar. Por si fuera poco, Cedric está en bancarrota y la única forma que tiene de asegurar su futuro es cumpliendo la petición de la tía Adelaida (Angela Lansbury): casarse en un lapso no mayor a 30 días. La elegida resulta ser, a pesar del amor que le profesa a él y a sus hijos, la sirvienta, Evangeline (Kelly McDonald), la excéntrica e intolerante Srita. Quickly (Celia Imrie). Pero antes de que el plazo se venza llega Nanny McPhee (Emma Thomson), una imponente y poco agraciada niñera ataviada de negro y acompañada por un singular bastón, que está determinada a poner en orden a los infantes. El resto será resultado de que padre e hijos reconstruyan vínculos.



En un tono completamente inglés, con una imagen entre surrealista y grotesca, bajo la tradición de los cuentos de hadas y con un dejo de “Mary Poppins” (1964), “La nana mágica” es el fruto de la dedicación de Emma Thomson, a quien le tomó nueve años realizar el guion (el de “Sensatez y sentimientos”, 1995, por el que obtuvo el Oscar a Mejor Guión Adaptado, le llevó cinco), una adaptación de la serie de libros “Nana Matilda” de Cristiana Brand. La dirección, a cargo de Kirk Jones, introduce sutil y efectivamente al espectador en un ambiente recargado y kitsch que, sin embargo, tiene sus raíces en los conflictos más cotidianos de las familias. El fondo (y por momentos la forma) de “La Nana Mágica” es obscuro: la pérdida y pena de los niños y la distancia física y emocional que ello ha construido con su padre. Pero las adecuadas dosis de comedia, drama y magia, evitan que la historia caiga en lo aleccionador aún cuando Nanny McPhee les enseña cinco lecciones a los niños. Con cada una de ellas los niños aprenden, maduran, y la “fealdad” de Nanny McPhee comienza a diluirse.


El trabajo histriónico es impecable. A los niños los cobijan renombradas figuras de la escena inglesa, entre quienes destacan Colin Firth como el confundido y desesperado padre e Imelda Staunton como la rígida cocinera. Emma Thomson, la nana en cuestión, es simplemente una delicia: firme, eficaz, inteligente y entrañable. “La Nana Mágica” se hizo de la Medalla de Plata en el Festival de Nueva York y del Premio como Película Verdaderamente Conmovedora en el Festival de Cine Heartland. Y es que “La Nana Mágica” es un filme desinteresado. Nanny McPhee no es su protagonista. Es el catalizador que promueve la transformación de su entorno que, como su imagen, cuando deja de lucharse contra ella muestra su verdadera naturaleza.

Nanny McPhee

EE.UU./Inglaterra/Francia 2005


Director: Kirk Jones.

Reparto: Emma Thomson, Colin Firth, Imelda Staunton, Kelly Macdonald, Angela Lansbury, Celia Imrie.

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