La fuente

“Juntos viviremos por siempre,” Isabel.


Tres momentos, una búsqueda, un amor... una verdad.

Un conquistador del siglo XVI explora tierras mayas con la intención de encontrar para su reina el árbol de la vida. En el siglo XXI, un médico persigue una cura para el cáncer que aqueja a su esposa. Una suerte de maestro-astronauta zen trata de encontrarle sentido a la vida y de conseguir la paz en el siglo XXVI.


Después del éxito de “Réquiem por un sueño” (2000), Darren Aronofsky presentó “La fuente”, un filme que le tomó seis años consolidar. La demora se debió, por un lado, al tratamiento del tema principal (la búsqueda de la inmortalidad) y, por otro, a cuestiones de presupuesto. “La fuente” no es un filme sencillo y sus posibilidades comerciales estaban en duda. El presupuesto inicial se estableció en 75 millones de dólares, principalmente porque Brad Pitt sería el protagonista; Cate Blanchett lo acompañaría. Pero Pitt dejó el proyecto por diferencias creativas con Aronofsky y se fue a hacer “Troya” (2004). La producción se detuvo. Cuando Aronofsky logró reactivarlo, el nuevo presupuesto se fijó en 35 millones de dólares, por lo que el nuevo elenco (Hugh Jackman y Rachel Weisz) aceptó trabajar por una tarifa menor.


En pocas palabras, “La fuente” es un filme interesante, valioso, de buena factura, completamente experimental y difícil de digerir. Los dos primeros actos permiten al espectador adentrarse en la historia y tener una cierta idea de lo que va a pasar. Pero el acto final se inclina más a lo filosófico, y, más que intentar dar respuestas, lo que pretende (y consigue) es llenar de preguntas. Para disfrutarlo el espectador debe dejarse llevar por los sentidos y no por la razón. Aunque esta última seguramente lo perseguirá muchas horas después de terminada la película.


“La fuente” ha recibido respuestas encontradas. Hay quienes la acusan de ininteligible mientras que otros la consideran una obra de arte. En ambos casos no se pone en duda la parte técnica. A un nivel visual, de vestuario, diseño de arte, efectos especiales y actuaciones, la película es impecable. La cuestión está cuando se aborda el fondo y la forma de presentarlo de la película. “La fuente” habla de la vida, la muerte, el temor a la muerte, la búsqueda de la inmortalidad y la reencarnación. Al final, como en la historia de la moribunda Izzi del siglo XXI, la única petición que queda es la siguiente: “todo está hecho menos el último capítulo. Quiero que me ayudes. Termínalo...”.

The Fountain

EE.UU. 2006

Director: Darren Aronofsky.

Reparto: Hugh Jackman, Rachel Weisz, Ellen Burstyn, Mark Margolis.

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