La última pelea

“You had a choice, ok. You had a choice,” Tom Conlon.

A primera vista “La última pelea” parece otra película más sobre el ring. Al menos eso es lo que sugerían los avances; en México la traducción del título tampoco le ayuda (simplemente debería ser “Guerrero”). Pero la cinta ha demostrad ser como sus protagonistas y luego de una pobre recaudación en Estados Unidos (poco más de 13 millones de dólares con un presupuesto de 30), ha ido recuperando terreno con la audiencia y haciendo eco entre la crítica.

“La útima pelea” se da entre los hermanos Brendan (Joel Edgerton) y Tommy Conlon (Tom Hardy). El primero es un profesor de ciencia en una secundaria, está casado y tiene un par de hijas. El segundo sirvió en el Medio Oriente como parte de la marina y ha regresado con una promesa que cumplir a la esposa de uno de sus compañeros. Antes las circunstancias actuales ambos se inscriben en un torneo de artes marciales mixtas cuyo bolsa es de 5 millones de dólares con desconocimiento de que el otro también está participando; la pericia en el cuadrilátero se las dio Paddy, su padre (Nick Nolte en un papel escrito especialmente para él), otrora boxeador y entrenador. La distancia la puso la separación de sus padres. Tommy se fue con su madre a California donde la vio morir, Brendan se quedó con su padre, más que por él por el compromiso con quien se convertiría en su esposa (Jennifer Morrison).



El mérito y lo que separa a “La última pelea” de filmes similares es que construye con lógica una historia que se enraíza en la familia y la fortaleza de espíritu. Aunado a ello no toma partido. Ambos hermanos son protagonistas. Ambos tiene motivos válidos, ambos han sufrido y la distancia física y emocional que existe entre ellos es por demás compresible. Joel Edgerton sobresale como el hombre de familia dispuesto a todo por su familia, por brindarles un mejor futuro. Es un rol que rápidamente causa empatía y para la cual el físico del actor, con una expresión de buena gente ayuda. Por su parte, Tom Hardy la tiene un poco más difícil al interpretar al hermético Tommy, quien apenas y habla y sólo ha regresado con su padre para que lo entrene. Este último papel, a cargo de Nolte, es el silente árbitro entre los otros; se fragua entre el arrepentimiento y el mérito que le dan casi mil días de sobriedad, entre la desesperación y la soledad, y ante el orgullo que le da el desempeño de sus hijos y el desconsuelo de su inminente enfrentamiento. Estos últimos han sido nominados por premios Satellite como Mejor Actor y Mejor Actor de Reparto en los premios Satellite, el segundo también por la Sociedad de Críticos de San Diego y por la Academia.


Como en las buenas peleas donde cada golpe y cada round incrementan en intensidad, “La última pelea” hace lo propio con el espectador. Llegado el momento no se quiere que ninguno pierda. El remolino de emociones ha llegado a su clímax. Ha sido bien construido. Y al final lo que triunfa es el espíritu, no de “La última pelea” sino del “Guerrero”.

Warrior

EE.UU. 2011


Director: Gavin O’Connor.

Reparto: Joel Edgerton, Tom Hardy, Nick Nolte, Jennifer Morrison.

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