Escritores de la libertad

1992. Long Beach, California: peleas, miedo, diferencias… barreras.



Preparatoria Woodrow Wilson dos años después. La recién graduada y entusiasta profesora Erin Gruwell (Hilary Swank) recibe su primera oportunidad como tutora de un grupo de jóvenes cuya mayor esperanza es “llegar a tener 18”. Las calles son un campo de batalla; los frentes, grupos conformados por características raciales. El pan de cada día: violencia, disturbios, pobreza y muerte. Lo último en la lista, recibir una educación. Pero Gruwell, con su aspecto impecable y su collar de perlas, se empecina en lograr su labor. Para ello consigue un par de trabajos extras y compra los libros que la escuela no está dispuesta a proporcionarle pues considera que los alumnos no son capaces de cuidarlos, no se diga aprender algo de ellos. Así, con ayuda de “El diario de Anna Frank”, y una libreta que funge como diario, Erin comienza a derribar barreras y abrir puertas, y los alumnos a descubrir que son las diferencias que los separan las mismas coincidencias que los unen.


Dirigida por el guionista de “La princesita” y “Los puentes de Madison” (ambas de 1995), “Escritores de la libertad” presenta la ya vista historia del maestro que inspira a sus alumnos y hace un cambio en su vida (“La sociedad de los poetas muertos”, 1989 y “Mentes peligrosas”, 1995 por citar un par). Sin embargo, LaGravenese, aunque no escapa de ciertos clichés, sí entrega momentos conmovedores y buenas actuaciones. Más aún, realiza una crítica a la sociedad norteamericana (su doble moral) y al sistema educativo.


La historia se basa en hechos reales y toma como punto de partida “The Freedom Writers Diary” escrito por la propia Gruwell y sus alumnos. Preparatorias estadounidenses abrieron un programa cuyo fin era integrar a estudiantes latinos, asiáticos, de color y blancos, al tiempo que se les proporcionaba una educación. Pero las buenas intenciones eran sólo eso y no incluían la ruptura de prejuicios. El sistema educativo creía en proporcionar educación a las minorías, pero no en tratarlas como iguales y mucho menos en ir más allá, buscando entender su sufrimiento, las causas de su desasosiego y separación. Con los diarios, Gruwell lo logra. Rompe la separación ideológica que hay entre sus alumnos. Una escena sumamente efectiva es aquella en la que pide a los estudiantes que crucen la línea si han perdido a un amigo o familiar, si tienen a alguien en prisión o si se han visto involucrados en algún disturbio. ¿Alguien está exento? En ese medio, ninguno.


Hillary Swank hace gala de su talento y demuestra porqué ha sido galardonada dos veces con el premio de la Academia. En esta ocasión comparte créditos con Imelda Staunton, con quien curiosamente compitió por la estatuilla en 2004. El resto del reparto está conformado en su mayoría por talento nuevo, quienes si bien superan la edad de los personajes que interpretan –un punto que puede ser visto como fallo o acierto-, entregan interpretaciones más que satisfactorias. Destaca entre ellos April Lee Hernández como Eva, una joven latina envuelta en un tiroteo que se enfrenta entre decir la verdad o proteger a su bando.


“Escritores de la libertad” es un filme honesto y sensible que se destaca de otros de su tipo. Para aprender no basta con quererlo, no basta con abrir las hojas de un libro. Si no se han abierto antes la mente y el corazón para ver libre de velos aquello que se encuentra, no habrá entonces posibilidad de entenderlo.

Freedom Writers

Alemania/EE.UU. 2007

Director: Richard LaGravenese.

Reparto: Hillary Swank, Imelda Staunton, Patrick Dempsey, April Lee Hernández.

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