"El galán"

¿La televisión cambió, él no?

“El Galán” es la primera serie mexicana de Star+. Es una comedia que pretende hacer una sátira sobre las telenovelas, cómo han cambiado y al hacerlo hablar del machismo y la revalorización de la mujer.

Fabián del Mar (Humberto Zurita), galán de las telenovelas, desapareció misteriosamente cuando estaba en la cumbre de su carrera (imagínense que era algo así como Fernando Colunga o Eduardo Yañez, pero más famoso). Resulta que ha estado trabajando en cruceros (¿Acaso nadie que lo vio ahí pudo dar cuenta de su paradero, máxime que se supone muchas de las asistentes eran sus fanáticas?) y justo cuando están por darle las gracias (ya pasó de moda y la gente busca otro tipo de espectáculo) recibe una “misteriosa” carta. Fabián regresa a la CDMX convencido de que podrá recuperar su carrera y, más aún, construir una relación con Cristal (América Valdés), la hija que desconocía tener y quién ya es una joven (roquera, alternativa y con novia).

Hay una idea prometedora en “El galán”. Los episodios se van rápido y si se toma con ligereza es divertida. Sin embargo, no es la serie que cree ser. En principio, la anécdota de la hija, muy de telenovela, es igual a la de “Las Bravas” (¿Acaso no hay otro motivo por el cuál alguien deba volver o quedarse?), sólo cambian contexto y edades. Luego está uno de los grandes problemas de las series mexicanas y, más aún, de las comedias: el tono. “El galán” no acaba de definir si es un melodrama, una comedia, una sátira o un thriller (un misterio que involucra un accidente explica la huida de Fabián) y no termina por ser ninguno o por tener transiciones adecuadas que le permitan manejarse entre uno y otro género. Discursivamente la serie quiere hablar también de mucho, pero sin tener un enfoque claro. Quiere burlarse de las telenovelas, quiere hablar de las diferencias entre generaciones, de la familia, de la televisión… quiere ser incluyente y diversa, quiere cuestionar el machismo y empoderar a las mujeres… quiere y quiere, pero querer no es poder.

Actoralmente tampoco es una maravilla. Humberto Zurita sale avante porque es un actor con muchas tablas. Es interesante ver a su hijo, Sebastián Zurita, interpretarlo en su juventud, cuando Fabián hacía “Serás mía”, su última y muy-muy exitosa telenovela. Cada capítulo incluye, en sus últimos minutos, momentos de la telenovela llevados un tanto a la exageración y que van mostrando la progresión de los eventos y los clichés del género (ya saben, un rico heredero que es más bien un nini, y quién se enamora de una joven pobre, inocente, pero determinada). Lo acompañan Dario Ripol como Charly, su representante y uno de los aciertos; Dolores Heredia como Piedad, pareja de Charly y dueña de un bar; Patricia Reyes Espíndola como su mamá (muy divertida); Sara Maldonado como Sofía, su vecina, psicóloga (literal y metafóricamente) e interés romántico); Ana Claudia Talancón como Melina Leclerc, dueña de la televisora más influyente y quién está enamorada-obsesionada con Fabián, y Ernesto Laguardia como Juan Apolo Ángel, otro galán de la época, sólo que él sí ha sabido mantenerse vigente, es la competencia de Fabián. Hay cameos que incluyen a Maribel Guardia, Erika Buenfil y Arlette Terán.

Con su eslogan, “La tv cambió, él no”, “El galán” pretende ser justo el cambio. Pretende es la palabra clave. No lo consigue, se queda a medio camino, aunque es, en algunos sentidos un avance frente a otras series mexicanas. ¿Qué pasa con las series mexicanas que no terminan de entender la diferencia entre serie y telenovela?

A “El galán” se le agradecen sus intenciones por hablar y poner sobre la mesa el producto estrella de la televisión mexicana. Quizás si tuviera más claro qué quiere decir sobre ella y no sólo burlarse, tendría más sentido. Mientras, es una más y es una qué fácilmente se puede cambiar por otra que sea más que promesas.

🎭🎭1/2

México 2022 - 12 Episodios de alrededor de 30 minutos



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