"El final de la Calle Oak" de David Robert Mitchell
- Carlos Andrés Mendiola

- hace 1 día
- 5 min de lectura
Bienvenidos al vecindario...
Warner Bros. es quizás el estudio que se arriesga más con películas distintas, películas que a primera instancia son difíciles de explicar, películas que incluso son difíciles de mercadear. Ahí están apuestas acertadas como "Pecadores" y "El día de la desaparición" y otras que no corrieron con la misma suerte como "La novia". "El final de la Calle Oak" está en un punto medio. No llegará al Oscar, pero seguro se hará de un público e incluso podría convertirse en un filme de culto por la experiencia que ofrece y las conversaciones que abre.
"El final de la Calle Oak" es un tanto difícil de explicar a primera instancia. Se centra en la familia Platt, una familia como cualquier otra, en apariencia funcional, pero en la realidad completamente disfuncional y quizás al borde del divorcio. Denise (Anne Hathaway) está cansada del espíritu conformista y bonachón de Greg (Ewan McGregor) y quiere algo distinto. Greg hace lo mejor que puede como repartidor de pizza. Sus hijos, Audrey (Maisy Stella) y Brian (Christian Convery), reaccionan de diferentes maneras ante ello, en especial Brian que frecuentemente se mente en problemas. Está también Starbuck, el perro rebelde. Una serie de eventos indican que "algo está sucediendo" y todo se aclara (o no) cuando una mañana despiertan para darse cuenta que están rodeados de dinosaurios.
Juzgar "El final de la Calle Oak" por su estructura narrativa y sus detalles en el guion sería juzgarla de manera incorrecta. En el fondo la película va de la familia y, en particular, de valorar a quiénes la conforman y lo que aportan al grupo. Denise ve en Greg a un conformista y no al esposo que la ama y admira y que está dispuesto a todo por ella y sus hijos. El filme la confronta con ello y, sin spoilers, con el famoso dicho que dice "nadie sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido".
Los Platt son obligados a trabajar juntos para comprender el misterio que los tiene en ese escenario y encontrar una salida de ello. Es curioso, en ese sentido, que la películas los lleva fuera de casa en lugar de forzarlos a permanecer en ella. Al final de cuentas la casa es la metáfora perfecta de la familia, además de un tropo o recurso recurrente en el terror, uno de los géneros que combina; vaya, "El final de la Calle Oak" convive en estreno con "La última casa" de Netflix donde justo la familia está atrapada en la casa. Aquí, la familia debe salir.
En fin... "El final de la Calle Oak" precisamente flaquea un poco en ello, no porque no lo tenga claro, sino porque al final no expresa con contundencia su reflexión acerca de la familia y porque hay varios detalles que se quedan en el aire o se explican o resuelven con cierta facilidad como todo el tema alrededor de la aparición de los dinosaurios y que utiliza teorías de física que se mencionan como si se tratara de sumas y restas y que explica Audrey de manera casual porque coincidentemente lee un libro sobre ello. No es que tenga que dar una clase del tema, pero que sea como respirar es un problema. Falta desarrollo como le falta a ese personaje en particular, el más débil, y como le falta a ese aspecto de la historia. Es la pata coja de la mesa.
Quitando de la ecuación esos aspectos, "El final de la Calle Oak" acierta en otros que compensan. El primero es la creación de la atmósfera. David Robert Mitchell, director, regularmente ha acertado. En su haber están "The Myth of the American Sleepover", "It Follows" y "Under the silver Lake". La segunda, en especial, le valió elogios de la crítica por su originalidad y le atrajo miradas expectantes sobre su siguiente proyecto. Ese proyecto, quizás en un fenómeno habitual para los directores que asumen un mayor presupuesto y un perfil más alto y que se enfrentan a los estudios, fracasó. En "El final de la Calle Oak" se nota que ha aprendido la lección. Hace un filme que es muy sullo, justamente original y diferente, pero que también puede funcionar con la audiencia. Al final, lo más importante que debe hacer una película es vender y eso se consigue en gran medida con las emociones que puede despertar. Grandes ejemplos de este año son "Michael" y "Super Mario Galaxy". "El final de la Calle Oak" es mejor que aquéllas, aunque no llegará a esos niveles de taquilla, desde luego, porque las emociones que despierta son inquietantes.
"El final de la Calle Oak" envuelve desde el inicio. Dosifica bien la información y cuando se revela lo que sucede consigue que el público, como los personajes, se intriguen por comprender qué sucedió y cómo se resolverá. El manejo del lenguaje audiovisual, la edición y el diseño sonoro están muy bien. También lo está el que en un principio no queda claro en que año sucede. Un despistado podría incluso pensar, en primera instancia, que es en la actualidad; luego va siendo claro que es de época por los autos, la música y otros detalles. Es ambigüedad le funciona también. El diseño de producción también está muy bien. Los efectos visuales en su mayoría bien; hay detalles.
El otro gran acierto esté en el elenco, principalmente en Anne Hathaway y Ewan McGregor. Hathaway está teniendo un año espectacular. Sí, parece que la vemos una semana sí y la otra también con un nuevo filme, pero cada uno es distinto. Ya regresó como Andy en "El diablo viste a la moda" que saca lo mejor de ella en su vena cómica, ya recordó por qué tiene un Oscar en "La odisea", fue atrevida en "Mother Mary" y le falta el thriller "Verity" que está mucho más en la línea de lo que fue "Gone Girl". Aquí, es una mujer que quiere recuperarse a sí misma sin que ello implique que no quiere a su familia. Denise es la protagonista de "El final de la Calle Oak". McGregor está bien, su personaje tiene menos desarrollo, pero un buen actor, como es el caso, saca el mejor provecho de cada escena y consigue el efecto deseado. Sin spoilers, una de las mayores sorpresas está en lo que le pasa a Grey y tiene que ser porque sin contraste no hay manera de valorar.
"El final de la Calle Oak" ha sido definido como un filme al estilo de Amblin, estudio de gran éxito y cuyo logo tiene la icónica imagen de un niño en una bicicleta con un marciano en la canasta y sí, que responde a "E. T. El extraterrestre". El estilo refiere a películas de los 80's y 90's que ocurrían en los suburbios, con niños usualmente, enfrentados a eventos extraordinarios, con una mezcla de sorpresa y en un género coming of age. Además de "E. T." otros ejemplos son "Los Goonies", "Gremlins" y "Volver al futuro". En la mejor descripción que he escuchado de "El final de la Calle Oak" es, precisamente, el hijo que tuvieron "Jurassic Park", "Volver al futuro" y cualquier novela de Stephen King. Es una mezcla de ciencia ficción con fantasía, drama, toques de comedia y romance.
"El final de la Calle Oak" es la razón por la que una gran mayoría de personas va al cine: la experiencia. Tiene la capacidad de envolver e intrigar, de conseguir que los personajes importen y de dar un buen paseo, lleno de altibajos en el mejor sentido, como en la montaña rusa. El cine es espectáculo y "El final de la Calle Oak" lo da y lo da de una manera en que se justifica el asistir a la sala; en casa no será igual como la casa de los Platt tampoco lo será. Aunque sea "El final de la Calle Oak" es un vecindario que vale la pena visita... al menos una vez.
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EE. UU. 2026 - 1h 39m










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