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"La odisea" de Christopher Nolan

Actualizado: 19 jul

Xenia. La Ley de Zeus que exigía que los anfitriones recibieran a los viajeros con comida, bebida y alojamiento antes de preguntarles sus nombres. A cambio, los huéspedes debían ser respetuosos. Incumplir esta ley significaba enfurecer a los dioses y sufrir un castigo.

"La fortuna favorece a los valientes," dice Odiseo y Christopher Nolan es un valiente.

"La odisea" es una de las obras literarias más antiguas. Es parte del canon occidental y un clásico tan indispensable como necesario. Se le ha estudiado histórica y sociológicamente, bajo una mirada lingüística, no digamos literaria. Ha sido adaptada en series y películas tantas veces que que quizás resulte difícil contarlas. Ninguna ha hecho lo que hace la versión de Christopher Nolan, quién viene de ganar el Oscar por "Oppenheimer", filme en el que aportó a la biopic, mezclándola con el thriller y volviéndola un espectáculo de tintes nucleares. Ahora, aborda la épica fantástica de aventura, acción y terror.

Han pasado 20 años desde que Odiseo (Matt Damon), rey de Ítaca, partió para pelear en la Guerra de Troya. Se sabe que ganó. Menelao (John Bernthal), con quién partió volvió hace tiempo ya. Penélope (Anne Hathaway), su esposa, ha mantenido a raya a los cientos de pretendientes que a diario la ronda, tejiendo y destejiendo, pero el tiempo se acaba y con ello su hijo, Telémaco (Tom Holland) está en riesgo también. Mientras Telémaco busca saber qué pasó con Odiseo, Odiseo intenta recordar quién es. Calipso (Charlize Theron), una ninfa, lo salvó de la muerte y lo ha mantenido cautivo por siete años.

Una odisea es un viaje largo lleno de aventuras, dificultades y peripecias y "La odisea" es el epítome de ello, no en valde de ahí viene la palabra. Es más que seguro que el propio Nolan vivió su propia. La idea la tiene desde antes de 2004, año en que estrenó "Troya", filme que le fue ofrecido y luego retirado por Warner Bros. para devolvérselo a Wolfgang Petersen, quién lo pidió luego de que su versión de "Batman vs Superman" se cancelara. A Nolan se le dio el reboot de Batman y el resto es historia. Si a Odiseo le tomó 20 años volver a Ítaca, a Nolan un par de años más. Hay esperas que valen la pena.

Cada que se anuncia una nueva adaptación de un clásico las preguntas que saltas son por qué, para qué y si hay algo nuevo que contar. Recientemente Guillermo del Toro lo hizo con "Pinocho" de Carlo Collodi y "Frankenstein" de Mary Shelly, Baz Luhrman dio su versión de "Romeo y Julieta", además de la clásica de Zefirelli; hace años Ang Lee lo hizo con "Sensatez y sentimientos" de Jane Austen; este mismo año comenzó con la entrega de Emmerald Fennel de "Cumbres borrascosas" y terminará con "Duna Parte 3" de Denis Villeneuve, quién finalmente le hizo justicia al texto de ciencia ficción. Los clásicos son inmortales y lo son porque siguen vigentes, abordan temáticas universales y están escritos y construidos con tal riqueza que las interpretaciones no terminan ni terminarán.

En su versión Christopher Nolan entrega una épica que en principio cautiva por su belleza. La fotografía es hermosa y captura de manera espectacular los paisajes y las acciones, a sus protagonistas. En más de una ocasión parece que se está viendo un cuadro en movimiento, pero ningún encanto se sostiene sólo de la apariencia. El guion de Nolan cuenta la historia de forma paralela a través de la búsqueda de Telémaco y los recuerdos de Odiseo. En ambos se recuenta que pasó, no en orden cronológico, sino como se van recuperando los recuerdos. Es como un rompecabezas, uno sencillo comparado con otros de Nolan, pero muy en su esencia y sostenido por una pieza clave, aquello que Odiseo no ha podido comprender y asimilar y que le ha prevenido de regresar; aquello que cuando se revela hace que todo cobre sentido y es que Odiseo ha traicionado la propia esencia de aquello que antes lo distinguía, una ley.

Hay otros cambios como la completa eliminación de los feacios, a quiénes les cuenta sus aventuras en la novela, y la integración de una banda sonora que utiliza gongs de bronce y sintetizadores, dejando de lado a una orquesta, que no existía en la época, pero que se ha convertido en un recurso habitual del género. Ello ayuda crear una atmósfera distinta y acorde con el otro gran cambio. Si bien "La odisea" es una fantasía al incluir elementos que no operan bajo las leyes de nuestro mundo como monstruos y dioses, la manera en cómo los retrata es por completo diferente. Le quita el glamour habitual y reduce lo mágico. No hay dioses que hablen desde el Olimpo, ni transformaciones. Cuando Odiseo cuestiona a Atena (Zendaya), a quién sólo él puede ver, "¿Por qué los dioses no pueden hablar de manera en que entendamos?", la respuesta que recibe es, "¿Quién no entiende el trueno? ¿Fuego? ¿La sonrisa de un niño? ¿Una buena cosecha?". Los dioses están ahí. Lo fantástico está en Escila, monstruos de seis cabezas, de quién sólo se ven sus tentáculos; en Polifemo, un cíclope, protagonista de una gran secuencia que demuestra que Nolan sabe hace terror, y en las sirenas, cuyas figuras quedan sugeridas. El viaje de regreso de Odiseo es épico, pero bien podría ser una pesadilla.

Además de la fotografía, "La odisea" es impecable en todo. Bien podría repetir en el Oscar 2027 en todas las categorías técnicas que "Pecadores" tuvo en 2026 y que la llevaron a tener el récord de 14. "La odisea" incluso podría superarla si consigue más en las categorías de actuación. Matt Damon da una de sus mejores actuaciones. Es una transformación física que acompaña de un gran trabajo interno, yendo del hombre aventurero al maduro que ahora comprende y expía sus propias decisiones. Anne Hathaway da cuenta de nuevo de su madurez histriónica, bella, elegante, atormentada y resuelta. Tom Holland sigue creciendo como actor y su Telémaco pasa de ser un príncipe soñador a un héroe resuelto. La lista sigue y sigue. Los tres protagonistas podrían hacerse de nominaciones, en especial Hathaway.

En el terreno de reparto tienen posibilidades Robert Pattison, quién es malicioso y muestra otra cara como Antínoo, uno de los pretendientes de Penélope; John Leguizamo, Eumeo, tiene grandes momentos y un amplio arco como el sirviente fiel, el ciego que ve lo que otros no pueden. Samantha Morton hace a una Circe, la hechicera de la isla donde quién come se convierte en animal, como no se ha visto antes. Usualmente Circe es mostrada con un halo de glamour, aquí el engaño está en otra parte y luego está, detrás de ello, lo que la atormenta. Charlize Theron también roba cámara como Calipso, enamorada y desesperada por conservar a Odiseo. Sólo listar estos nombres, protagonistas habituales, es ya un lujo, no digamos las nominaciones y premios Oscar, Actor, BAFTA y Globos de Oro entre ellos y no son los únicos.

"La odisea" es un festín visual y de talento. Están también Elliot Page en un cameo glorificado como Sinón, el primo de Odiseo que engaña a los troyanos para introducir el caballo de madera; Jon Bernthal es Menelao, rey de Esparta; Mia Goth, Melanto, una intrigosa sirviente; Zendaya es Atena, un recuerdoo tan silente como sabio y Benny Safide, Agamemnón, rey de Micenas. De Lupita Nyong'o como Helena se ha dicho mucho. Helena de Troya es considerada la mujer "más hermosa del mundo", a quién Homero describe con "níveos o blancos brazos", lo que ha hecho que mujeres blancas la interpreten, quizás la más recordada recientemente Diane Kruger. Así que el que Nyong'o, una mujer negra, la haga ahora no ha quedado sin comentario. La elección no estorba y el porte de la actriz quita dudas, más aún su actuación. Esta Helena no se va sin consecuencias y Nyong'o no se queda sólo con ella, también hace a Clitemnestra, su hermana, y esposa de Agamenón.

"La odisea" de Christopher Nolan es un gran espectáculo. La manera en cómo recrea y retrata cada uno de los pasajes es propia y se siente nueva dentro de una tradición de cientos de miles de años; nunca la caída de Troya se vio, por ejemplo, tan hermosa y trágica a la vez. El caballo de Troya es un poema maldito. La historia de Odiseo es tan fantástica y prodigiosa como trágica. Con pasajes transformados en escenas y secuencias que quedan como clases de cine: la prueba final de Penélope para elegir un nuevo marido, la comida de los soldados en la morada de Circe, las revelaciones de los muertos a Odiseo y la lista sigue y sigue. Más allá de todo, Nolan conserva los temas centrales: la fidelidad, la fe, el destino y la astucia. Arriba de todos ellos está justamente la hospitalidad o xenia, la Ley de Zeus. Ésa es la pieza clave y la que trae a "La odisea" al presente. Nolan da su versión de por qué el mundo está, desde hace siglos, sumido en guerras y en por qué hoy, más que nunca, somos extraños en tierra propia, adoptada o temporal, ¿Hace diferencia? Las lecturas políticas de "La odisea" de Nolan tienen tela de dónde cortar y no sólo ellas, las filosóficas y morales.

Si "la fortuna favorece a los valientes," la fortuna favorece a "La odisea de Christopher Nolan. Es un acto de valentía en todos los frentes, que desafía la belleza, que desafía las ideas y los principios. Ése camino y su llegada, su permeo en las ideas, es ya otra odisea.




 
 
 

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Storyteller por convicción, Carlos utiliza sus herramientas para generar un impacto positivo en ámbitos que van de la educación al liderazgo, pasando por el marketing, la creación de marcas, la escritura de guiones y el análisis cinematográfico.

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