El espinazo del diablo

“¿Qué es un fantasma? ¿Una tragedia condenada a repetirse a sí misma? Un instante de dolor, quizá. Algo muerto que parece estar vivo. Una emoción suspendida en el tiempo. Como una fotografía borrosa. Como un insecto atrapado en ámbar,” Casares.

Después del doloroso parto que le implicó “Mimic” (1997), Guillermo del Toro regresa con “El espinazo del diablo”, un cuento gótico de fantasmas que recuerda a “Cronos” (1993), su ópera prima.



A una escuela para aquellos cuyos familiares han muerto luchando contra el fascismo es llevado Carlos (Fernando Tielve), un niño que acaba de quedar huérfano en la España de finales de la Guerra Civil. Le es asignada la cama de Santi (Junio Valverde), un niño recién muerto a causa de una bomba que sigue en el patio como recuerdo pulsante de peligro. Mientras Carlos se ajusta a las reglas del lugar, el fantasma de Santi lo ronda, quiere que Carlos descubra la verdad tras su muerte, pero el secreto implica conocer los lazos que unen a Carmen (Marisa Paredes), la directora, con Jacinto (Eduardo Noriega), otrora alumno y actual conserje, y Conchita (Irene Visedo), la provocativa encargada de limpieza.


“El espinazo del diablo” es un filme que despliega al Del Toro en mejor forma. Luego de las presiones que sufriera por parte del estudio para ajustar “Mimic” a estándares comerciales, el director se refugia en una producción de menor presupuesto pero sobre la cual tiene mayor control. El resultado es una eficaz historia de fantasmas que cumple con los estándares del género y además explora la pérdida de inocencia y la brutalidad de la guerra, al tiempo que llena de simbolismo y significado la historia con aquellos elementos recurrentes en su cinematografía como los insectos.


Del Toro entiende que los fantasmas son entes tristes, que se lamentan e intentan entrar en contacto no para espantar sino para comunicar aquello que no los deja descansar en paz. Por ello “El espinazo del diablo” es un filme de apariencia sepia, un tanto gris y melancólica, como sus personajes y la situación que viven. Repite Federico Luppi, protagonista de “Cronos”, como el anciano y ensimismado doctor Casares. Lo acompaña un reparto de probados histriones españoles entre quienes destacan Marisa Paredes y Eduardo Noriga. Los niños, de nuevo, tienen a su cargo un papel esencial, son quienes en su inocencia están dispuestos a entrar en contacto con lo sobrenatural, aquello que en una condición adulta resultaría difícil de creer e imposible de efectuar. Tielve es adecuado para la parte, temeroso pero curioso, inocente y ávido de verdad.

Ganadora del Premio de los Críticos y el Premio Especial del Jurado en el Festival de Cine de Gérardmer y del Gran Premio de Cine Fantástico Europeo en el Festival de Cine Fantástico de Ámsterdam, “El espinazo del diablo” es un escalofriante y melancólico relato que se disfruta por la técnica y propuesta de Del Toro, un director que no se conforma con ayudar a descansar a un fantasma. Por el contrario, Del Toro saca a varios fantasmas del exilio que el paso de los años promueve, pero que la memoria no olvida.

The Devil’s Backbone

España/EE.UU. 2001

Director: Guillermo del Toro.

Reparto: Eduardo Noriega, Marisa Paredes, Fernando Tielve, Federico Luppi, Irene Visedo, Junio Valverde.

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