El diablo viste a la moda

“Detalles de tu incompetencia no me interesan,” Miranda Richardson.

Moda, sarcasmo y perfeccionismo, el atuendo ideal.



La joven y recién graduada Andy Sachs (Anne Hathaway) asiste a una entrevista para trabajar como la segunda asistente de Miranda Priestly (Meryl Streep), editora de Runway, la más exitosa y prestigiada revista de moda. Miranda es un ícono, adorada y temida por igual por amigos y enemigos. Su palabra construye carreras y sepulta ilusiones. Y Andy está lejos de ser la primera opción para la plaza, pero su inteligencia le gana el favor de Miranda quien la contrata para ayudar a Emily (Emily Blunt), la primera asistente y una asidua fanática de la moda que ansía viajar con su jefa a París y catapultar su carrera. Pero Andy, con sus dudas y burlas con respecto a la moda, comienza a transformarse y más pronto que tarde termina siendo quien viaja a París. Para ello ha sacrificado su tiempo, su vida y sus ilusiones, hasta que se da cuenta de que debe decidir entre seguir por el mismo camino y convertirse en una versión más joven de Miranda o recuperar aquello por lo que originalmente deseaba luchar.


Dirigida por David Frankel, responsable de las series “Sexo en la ciudad” y “Entourage”, “El diablo viste a la moda” es una comedia memorable que se nutre del talento de Streep, diálogos creativos y mordaces, y el siempre atrayente mundo de la moda. La historia se basa, saca provecho y aventaja el bestseller de Lauren Weisberger, quien precisamente relata su experiencia bajo las órdenes de Anna Wintour, editora de Vogue. Miranda es una calca de la mujer, que inexcusablemente viste Prada y que hizo honor a su fama al asistir así a una función privada del filme.


El mensaje de la cinta es sencillo en sí y ha sido bastante retratado en el cine: sé fiel a tus principios y a tu familia. No entra tanto en el desarrollo de la industria de la moda, sino que la utiliza para ubicar la trama en un ambiente donde los intereses personales están sobre las amistades, la familia y todo aquello que se ponga en el camino. Es un cliché bastante utilizado, pero bien vale la pena por el espectáculo que desfila frente a la pantalla. Grandes vestidos que emulan a los más grandes diseñadores y que son obra de Patricia Field, quien fue nominada al Premio de la Academia por este trabajo. La otra nominada fue Streep, quien con ésta fue considerada por catorceava vez al premio y perdió ante Helen Mirren, la otra actriz considerada para interpretar a Priestly. Los Globos de Oro sí la reconocieron como Mejor Actriz de Comedia y consideraron al filme en el rubro de Mejor Película de Comedia o Musical.


Streep es en gran medida el mayor acierto de la película y quien la sostiene. Su recreación de una suerte de Cruella De Vil humanizada es una delicia, y hace divertidas frases que bien podrían ser consideradas como crueles. Incluso cuando pide a Andy que consiga un par de copias del libro siete de Harry Potter (a publicarse un año después), el espectador no puede evitar ver qué hace la joven para conseguirlo y regocijarse ante la ocurrencia de la mujer. Es lo que sucede entre ellas lo que mantiene el interés. El resto es un poco flojo (el romance de Andy) y se diluye al final. Hathaway está a la altura, cumple. Los que destacan son Buschemi y, sobre todo, la recién llegada Emily Blunt. Es odiosa, pero simpática y hasta patética como la “primera asistente”.

“El diablo viste a la moda”. Es un diablo inteligente, sagaz, seductor, cínico, pero con corazón. Un diablo que tiene... que lleva al lado oscuro. Pero diablo al fin... un diablo que quiere eficacia y que no tiene la mejor intención de aburrirse con tus preguntas... o tú incompetencia.

The Devil Wears Prada

EE.UU. 2006

Director: David Frankel.

Reparto: Meryl Streep, Anne Hathaway, Steve Buscemi, Emily Blunt.

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