El aprendiz de brujo

Entre el basto menú cinematográfico que un año entrega, los platos fuertes están destinados a los últimos meses mientras que el verano provee de una fuerte dosis de comida rápida, tan rica como olvidable. Es el placer culpable del séptimo arte. La receta es sencilla: una anécdota atractiva, un actor famoso, figuras en asenso, elaboradas escenas de acción, llamativos efectos especiales, un par de momentos cómicos, otro par de momentos románticos y, en lugar de un desenlace, el gancho para una secuela que, si todo sale a pedir de boca, será franquicia. “El aprendiz de brujo” responde a este patrón y, por increíble que parezca, obtiene su inspiración en la famosa secuencia homónima de “Fantasía” (1940), donde a Mickey Mouse, al ritmo de la música de Paul Dukas, se le salen de control un grupo de escobas encantadas.



El nuevo aprendiz de brujo es Dave (Jay Baruchel), un avanzado estudiante de física, que tiene su primer contacto con la magia por accidente a los diez años. El resultado es frustrante y lo deja con una poco satisfactoria fama. Lo que Dave desconoce es que él es el máximo Merliniano, un brujo nato cuya misión es evitar que el mal se apodere de la Tierra a causa de Morgana (Alice Krige), una poderosa hechicera que, por el momento, reside como la última pieza de una suerte de muñeca rusa que en capas superiores también contiene a otros malvados magos. El responsable de guiar a Dave es Baltasar Blake (Nicolas Cage), un brujo bueno que por más de mil años ha estado esperando al joven indicado, la cuestión está en conseguir que Dave se concentre lo suficiente, sobre todo, porque recién se ha reencontrado con Becky (Teresa Palmer), una estudiante de música por quien se siente atraído desde la niñez.


En “El aprendiz de brujo” las piezas funcionan según lo esperado. Jon Turteltaub, director, y Jerry Bruckheimer, productor, han trabajado juntos antes en las dos entregas de “La leyenda del tesoro perdido” (2004 y 2007). En esta ocasión repiten con Cage como protagonista, quien hace una labor adecuada al igual que Jay Baruchel. Sin embargo, quien se lleva los mejores momentos es Alfred Molina como Horvath, el mago que busca liberar al mal y con quien Baltasar comparte un pasado que incluye a la bella Verónica (Monica Belluci), la bruja objeto de su afecto que quedó atrapada con Morgana. Los efectos especiales y las secuencias de acción están bien ejecutados, en especial la secuencia en el barrio Chino y la persecución automotriz. El ritmo es constante y aunque el desarrollo de personajes es pobre, al término la aventura resulta satisfactoria e, incluso, deja con curiosidad por saber qué otros artificios traerá en el futuro... o no.


“El aprendiz de brujo” es un digno platillo de su especie aunque irónicamente para los estándares de Baltasar no deja de ser un truco más del mago de salón.

The Sorcerer’s Apprentice

EE.UU. 2010

Director: Jon Turteltaub.

Reparto: Nicolas Cage, Jay Baruchel, Alfred Molina, Teresa Palmer, Monica Belluci, Alice Krige.

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