De amor y otras drogas

“Algunas veces las cosas que quieres más no pasan y aquello que menos esperas sucede. No sé… conoces cientos de personas y ninguna realmente te toca. Entonces conoces a una y tu vida cambia para siempre,” Jamie Randall.

El sexo casual como motor de comedias románticas protagonizadas por estrellas juveniles tomó un ligero auge que inició con “De amor y otras drogas”; le seguirían “Amigos con derecho” con Natalie Portman y Ashton Kutcher, y “Amigos con beneficios” (ambas de 2011) com Mila Kunis y Justin Timberlake.



En “Amor y otras drogas” la labor corresponde a Jake Gyllenhaal y Anne Hathaway. Él es Jamie Randall, un ejecutivo de ventas de Pfizer buscando hacerse del ascenso que lo lleve a Chicago, el mercado principal. Para conseguirlo utiliza todo su encanto; coquetea con las recepcionistas e intercambia favores. En una visita, el Dr. Knight (Hank Azaria), quien atiende a Maggie Murdock (Anne Hathaway), una paciente de Parkinson, lo presenta como un practicante. Ella descubre más tarde el engaño y le reclama, máxime cuando aprovecho para ver su seno. La discusión se enciende y el fuego se traduce en pasión. Más rápido de lo que se prende un incendio, las ropas caen y terminan entre las sábanas. La química está ahí e intentan mantenerla en el plano de lo casual hasta que los sentimientos de ambos y la enfermedad de ella complican la ecuación.


Basada en el libro “Hard Sell: The Evolution of Viagra Salesman” de Jamie Reidy, “De amor y otras drogas” es un filme entretenido y de buenas intenciones pero confusas hechuras. El inicio la establece como una comedia romántica. Gyllenhaal es carismático y hace de Jamie un Don Juan inevitable e irresistible. La presencia de Josh (Josh Glad), hermano de Jamie, incluso sugiere, por momentos, una buddy comedy. Josh es incorregible; una suerte de genio de la electrónica, millonario y en medio de una separación, que se ha mudado al departamento de Jamie. Luego está el Parkinson. La enfermedad introduce una nota delicada que parece inclinar la balanza hacia una historia de amor. Hathway le brinda a la parte gran ternura pero sobre todo gran dignidad. Los histriones están a la altura y cumplen. Ambos fueron nominadores como Mejor Actor y Actriz de Comedia por los Globos de Oro y los Satellite; ella ganó en los segundos. Y en medio de todo está un discurso en torno a la venta de fármacos, en especial del viagra.


“Amor y otras drogas” se toma con seriedad (y debe) el Parkinson. La mejor secuencia se da justo durante una reunión de quienes la padecen y que pone en dimensión la enfermedad. La cuestión está en que la receta parece no haber sido prescrita para atender los síntomas indicados. El filme es, en tono e intenciones, uno al inicio y otro completamente distinto al final. Es una lástima, pues aunque el paciente se cura, parece difícil establecer si fue por causa de las medicinas.

Love & Other Drugs

EE.UU. 2010

Director: Edward Zwick.

Reparto: Jake Gyllenhaal, Anne Hathaway, Judy Greer, Oliver Platt, Hank Azaria, Josh Gladd.

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