Cronos

Un día tras otro... sin fin.

En el siglo 16 un alquimista creo un pequeño mecanismo destinado a prolongar la vida de su usuario y dotarlo de inmortalidad. Cuatrocientos años después un temblor ha derrumbra el edificio donde el alquimista... aún estaba con vida. Pocas horas después y debido a que su corazón resultó herido, muere. Las extravagancias y excentricidades del hombre aparecen en pantalla y escapan a posibles explicaciones. Sus pertenencias son subastadas.



En una casa de antigüedades Jesús Gris (Federico Luppi) recibe la estatua de un ángel donde más tarde descubre un huevo dorado. La curiosidad lo lleva a activar el dispositivo de cronos viéndose de pronto rasgado por sus relucientes extremidades. El hombre no entiende lo que pasa y pide guardar el secreto a su nieta Aurora (Tamara Shanath). Al día siguiente se siente vigoroso, rejuvenecido... pero ese es también el deseo del industrialista Dieter de la Guardia (Claudio Brook), quien no se detendrá hasta conseguir la vida eterna. Su sobrino Ángel es el encargado de obtener a cronos. En la lucha por detener el reloj biológico, Gris deberá enfrentarse al precio que implica gozar de unos instantes de más.


Antes de emigrar a Hollywood, Guillermo del Toro debutó en México con este perturbador cuento gótico que recibió nueve Arieles incluyendo el de Mejor Película. “Cronos” retoma ese cine de horror que inquieta al espectador y se mete debajo de la piel haciendo que las ambiciones y debilidades de los personajes sean lo que impacta. Los trucos baratos y tan recurrentes en muchas de las cintas actuales del género están ausentes de este relato que señala el camino que del Toro ha seguido en sus siguientes trabajos.


Los entretelones que conforman al ser humano quedan al descubierto en “Cronos”. Así, más de una escena presenta exquisitas perversiones que reflejan los deseos y necesidades del ser humano. Las actuaciones de Luppi y Shanath son por demás elocuentes, además de conmovedoras, mientras que Daniel Jiménez Cacho tiene una peculiar participación con mucho humor negro.


El paso del tiempo es inevitable y la necesidad o el deseo de pararlo a causa de inseguridades o creencias –representadas en el filme por cantidad de simbolismo y referencias al catolicismo- inconsciente. Aún así... lo preocupante está en lo que pasa dentro del ser humano y no en el rastro que deja el tiempo.

México 1992

Director: Guillermo del Toro

Reparto: Federico Luppi, Ron Perlman, Claudio Brook, Margarita Isabel y Tamara Shanath.

Artículo inicialmente publicado en el periódico estudiantil “La Catarina” de la Universidad de las Américas-Puebla. Derechos Reservados de Carlos Andrés Mendiola H.

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