Comer rezar amar

Con decentes críticas y, sobre todo, una fuerte acogida por parte de los lectores que la mantuvieron 150 semanas en la lista de best-sellers del New York Times, “Comer rezar amar” se antoja una historia de múltiples capas y agradables, incluso espirituales, consecuencias... al menos esa es la promesa que Hollywood no tardó en trasladar a imágenes.



El texto es obra de Elizabeth Gilbert, quien narra su travesía de un año, en busca de balance entre cuerpo, mente y espíritu, viviendo en Italia, India y Bali, luego de su divorcio. Gilbert es interpretada por Julia Roberts. La actriz le brinda la simpatía, inteligencia y entusiasmo. La acompaña un grupo de destacados histriones. Billy Cudrup es el esposo al que ha dejado de amar... simplemente sus caminos se separaron. James Franco, un actor que le sirve de clavo (por aquello de que uno saca otro) temporal, pero termina por recordarle aquello que precisamente quiere evitar. Luego está Richard Jenkis como el hombre que vive un viaje similar; no tiene ningún interés romántico en ella, simplemente encuentra en ella un reflejo y el lugar adecuado para lanzar los dardos que a él le están molestado. Es el catalizador. Y luego está Javier Bardem, otro divorciado en exilio que con su encanto y comprensión, en medio del paradisíaco Bali, parece la opción adecuada, la respuesta al equilibrio buscado.


Hasta ahí la receta promete. Los ingredientes del título. El componente estrella, un especiado adecuado y una presentación tan atractiva como envolvente. Pero una vez servido, la experiencia no es tan memorable. Una parte está en la receta. La adaptación es floja. El viaje que la protagonista emprende carece de cambios emotivos significativos y de un conflicto central bien establecido. Los actos no están bien construidos. Es una experiencia apacible, lo cual cumple con la parte del “rezar”, pero el resto están demasiado diluidos. E incluso, tras la conclusión, la parte del rezar no deja tan satisfecho. La cuestión no está en que el filme dé respuestas, pero sí en que plantee las preguntas adecuadas, y en ese sentido, “Comer rezar amar” se queda corto. El otro aspecto es en el que se excede: la duración (135 minutos). Una mejor cocción pudo dar un mejor resultado.


El asunto es que con “Comer rezar amar”, la intención es llegar a degustar un platillo que se va a amar y cuya experiencia será poco menos que religiosa. La realidad es que a pesar de que sus organizadores hayan rezado por un buen resultado, la experiencia es digerible pero está lejos de que se le llegue a amar. Simplemente deja con apetito...

Eat Pray Love

EE.UU. 2010

Director: Ryan Murphy.

Reparto: Julia Roberts, Billy Cudrup, Viola Davis, James Franco, Benicio del Toro, Richard Jenkins.

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