Chicago

Estrenado en Broadway en 1975, el musical sobre el culto a la celebridad, “Chicago” tardó casi tres décadas en llegar a la pantalla grande. Inicialmente sería Bob Fosse, escritor y guionista de la puesta original, quien tendía a cargo la tarea y llevaría como sus protagonistas a Goldie Hawn, Liza Minelli y Frank Sinatra. En los 90 se haría otro intento y se consideraría a Milos Forman y Baz Luhrman para dirigir el proyecto. Finalmente, luego de ofrecerle “Rent” (2005), sería el director de teatro Rob Marshall quien tendría sobre sus hombros la encomienda. Marshall convenció a Miramax, el estudio, de realizar este musical al venderles la idea de contarlo desde el punto de vista de Roxie.



En el Chicago de los años 20, la aspirante a cantante Roxie Hart (Renée Zelweger) es detenida por asesinato. En la cárcel conoce a Velma Kelly (Catherine Zeta-Jones), su otrora ídolo condenada por un crimen similar. Las mujeres comparten a Billy Flinn (Richard Gere) como abogado, pero además, tienen en común el deseo de regresar a las marquesinas. El primer paso ya ha sido dado, Flinn se caracteriza por tomar casos de clientes de alto perfil y convertirlas en figuras mediáticas, al tiempo que él también se promociona. Pero Roxie y Velma no están dispuestas a compartirlo todo... los reflectores y la atención deberán ser solo para una.

“Chicago” se convirtió en la gran sorpresa de 2002 al coronarse como la gran vencedora en la entrega del Oscar. El filme se llevó la estatuilla en seis categorías, de las trece en que recibió nominaciones, incluidas Mejor Película, Mejor Dirección de Arte y Mejor Vestuario. Además se convirtió en uno de los mayores éxitos del estudio al recaudar en EE.UU. 171 millones de dólares. El paso del tiempo la ha colocado en un punto controversial. Mientras la revista Premiere la consideró una de las películas más sobre valoradas, su homóloga Entertainment Weekly la nombró uno de los 25 mejores musicales. En cualquier caso, “Chicago” ha sido la principal precursora del resurgimiento del género.


Marshall no reinventa el musical pero sí le da un fluido ritmo que se enriquece del buen gusto, diseño de arte y recursos del video clip que el montaje incorpora en un extravagante espectáculo multisensorial. El otro elemento que enaltece el material es su reparto. Renné Zellweger es una revelación. Sin experiencia previa en canto o baile, Zellweger encarna con gracia a la ambiciosa e “ingenua” Roxie. El papel le había sido ofrecido antes a Zeta-Jones quien pidió en su lugar hacer a Kelly pues deseaba interpretar el famoso tema “All That Jazz”. La actriz con experiencia en el género no podría ser más brillante. Redondean el reparto, John C. Reilly, como el engañado y gris esposo de Hart, Queen Latifah, como la mandamás de la prisión, y Richard Gere, como el egocéntrico abogado, un papel que John Travolta rechazara en cuatro ocasiones y para el que se considerara a Kevin Space, Steve Martín y Hugh Jackman. Los primeros cuatro recibieron nominaciones al Oscar, aunque Zeta-Jones fue la única se llevó la estatuilla esa noche.


La obra retoma dos juicios públicos que ocurrieron en 1924, los de Beulah Annan y Belva Gaerter, los cuales cubrió Marine Dallas Waltkings como reportera del Tribunal de Chicago y en los cuales se inspiró para escribir el libreto.


EE.UU./Alemania 2002


Director: Rob Marshall.

Reparto: Renée Zellweger, Catherine Zeta-Jones, Richard Gere, Queen Latifah, John C. Reilly.

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