Camino a la perdición

“Entonces vi que el único temor de mi padre era que su hijo siguiera el mismo camino. Y esa fue la última vez que tomé un arma. La gente siempre pensó que crecí en una granja. Supongo que en cierta forma lo hice. Pero tuve una vida antes de eso, en esas seis semanas en el camino durante el invierno de 1931. Cuando la gente me pregunta si Michael Sullivan fue un buen hombre, o si simplemente no había bien en él, siempre doy la misma respuesta. Sólo les digo... él era mi padre.” Michael Sullivan Jr.

Mafia, traición y paternidad.



Basada en la novela gráfica de Max Allan Collins y Richard Piers Rayner, “Camino a la perdición” cuenta la historia de un silencioso asesino de la mafia, Michael Sullivan (Tom Hanks). El jefe, John Rooney (Paul Newman), lo considera como un hijo. Connor (Daniel Craig), su hijo no aprecia la situación. Celoso, orquesta una serie de acciones que obligan a Sullivan a escapar con su hijo. Maguire (Jude Law) un fotógrafo-asesino está a su cacería.


Después de “Belleza americana” (1999), Sam Mendes reitera su interés por las complicadas, y a veces conflictuadas, relaciones familiares. En esta ocasión no son sólo las que se establecen por los vínculos consanguíneos. La historia tiene su origen en la serie de manga “Lobo y cachorro solitarios” de Kazuo Koike, y someramente en la traición sufrida por el miembro de la mafia John Looney. A pesar de no llegar a los niveles de la ópera prima de Mendes, “Camino a la perdición” se distingue del resto de las películas sobre la mafia. Por un lado, están una impecable fotografía y una minuciosa dirección de arte que remiten tanto a la época como a la novela gráfica y que entregan una memorable balacera bajo la lluvia. En ambos rubros fue considerada por la Academia, aunque sólo obtuvo la estatuilla por la primera (en total fue nominada en seis categorías). Por otro, está el eje de la historia. “Camino a la perdición” se desarrolla en los entretelones de la mafia en la era de la gran depresión, pero su eje central es la relación entre padres e hijos. La principal es la retratada entre Sullivan y su hijo, pero se incluyen otras variaciones; todas interesantes.


Tom Hanks y Paul Newman se desempeñan con la desenvoltura que se espera de dos ganadores al Oscar. El primero enfrenta un papel menos agradable del que regularmente interpreta, pero Sullivan aún no es un villano, y, por lo tanto, no refleja una variación real en su registro. Aun así, como Sullivan, Hanks es solvente como un hombre de acción, pocas palabras y muchas emociones contenidas. Newman obtuvo su última nominación al Oscar, en esta ocasión como Actor de Reparto. Jude Law saca provecho de su limitado tiempo en pantalla en un rol que no incluye la novela gráfica. Por su parte, Taylor Hoechlin (Michael Sullivan Jr.) sobresale como el hijo que teme y admira a su padre. Su papel es el que más fácil empatiza en una película efectiva, pero de lacónicas emociones. Más adelante, Hoechline se convertiría en una figura de la televisión, entre cuyos roles estaría el Clark Ken / Supermán de “Arrow” y “DC Legends of Tomorrow”.


“Camino a la perdición” es sobre la familia, la lealtad, la traición y la redención, pero, sobre todo, sobre la relación entre padres e hijos. Koike sentenció desde el principio “debes escoger un camino para ti mismo”. No hay vuelta atrás.

Road to Perdition

EE.UU. 2002

Director: Sam Mendes.

Reparto: Tom Hanks, Jude Law, Paul Newman, Daniel Craig, Jennifer Jason Leigh.

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