"Benedetta" de Paul Verhoeven

¿Mártir, mística, visionaria, santa o pérjura y lujuriosa?

Benedetta Carlini fue una monja del siglo 17 que ha pasado a la historia bajo un velo de misterio y controversia que frecuentemente la catalogan como "la monja lesbiana". "Benedetta" de Paul Verhoeven adapta la novela "Inmodest Acts: The Life of a Lesbian Nun in Renaissance Italy" de Judith C. Brown, una historiadora especializada en el Renacimiento Italiano con enfoque en la sexualidad.

"Benedetta" inicia con la llegada del personaje central, como una niña resuelta, convencida de su relación con Dios, al convento. Con ella llegan eventos que parecen indicar que hay algo divino en ella. La cúspide se da cuando, en su juventud (Virginie Efira), aparecen estigmas en sus manos y brazos, cambiando el rumbo de la abadía y poniendo en aprietos a la propia Iglesia. Aunado a ello, Benedetta había tomado bajo su guía a Bartolomea (Daphne Patakia), una joven maltratada por su padre y con quién explora sexualmente.

Paul Verhoeven no pretende hacer el retrato definitivo sobre Benedetta. Siguiendo lo logrado con la estupenda "Elle: abuso y seducción", Verhoeven se ocupa de explorar todo aquello que se entrelaza con la fe y que invariablemente incluye la sexualidad. Expone lo que se cree que fue, lo que se sospecha que fue y no hace ojos ciegos a lo que se sabe que fue y que la Iglesia ha ocultado como los propios actos carnales de sus líderes. Virgine Efira, la protagonista, aprovecha muy bien su físico para con su angelical rostro abarcar un abanico de emociones que incluyen la calma, el aplomo, la indignación, la resignación y la lujuria. Charlotte Rampling hace la contraparte, no en un rol antagónico propiamente, pero sí en una mujer cuya aproximación a la fe es distinta. Daphne Patakia, Bartolomea, es la tentación, pero también el miedo, la ignorancia, la complicidad y la traición.

"Benedetta" muestra. ¿Que si hay desnudos y actos eróticos? Sí, pero igual hay tortura. ¿Que si es explícita? No. Verhoeven sabe, dosifica y cuida qué tanto se ve para dar respuestas y conservar las dudas.

Benedetta vivió hasta los 71 años. La Iglesia la encumbró, condenó e intentó hacer de ella un ejemplo diluido, pero lo vibrante, explosivo y provocador de su historia ha sobrevido y es encarnado en "Benedetta". No es para todos. A algunos les parece blásfema. A otros provocadora. Es para quién, más allá de conocer a una figura controversial, con la que se crean paralelismos con Jesucristo, esté dispuesto a discutir en torno a la fe, ¿qué tanto es obra del ser humano? ¿Qué tanto surge de la necesidad de creer en algo o alguien? ¿Qué tanto es un vehículo político? ¿Qué tanto un espectáculo? ¿Qué tanto es una herramienta de poder? ¿Dónde están los límites entre el éxtasis religioso, el carnal y el sexual? ¿Dónde están entre el dolor y el placer? ¿Y dónde si el dolor es el camino para la salvación?

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Francia / Bélgica / Países Bajos 2021 - 2h 11m


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