Bailando en la obscuridad

Amor, entrega, sacrificio y vulnerabilidad... Selma (Björk) es la inmigrante checa que protagoniza esta historia ubicada en el Washington de 1964. La joven mujer tiene dos trabajos y a la vez enfrenta una enfermedad que irremediablemente la ha ido dejando en la oscuridad. Pero Selma tiene un objetivo, el impedir que su hijo de doce años termine también perdiendo la vista. Para lograrlo ha ahorrado una fuerte cantidad que de la noche a la mañana desaparece luego de que Bill (David Morse), su vecino y arrendador, la tomara prestada para solventar las deudas que los lujos de su esposa le han acarreado y que él no se atreve a parar. La lucha de Selma por recuperar el fruto de su trabajo termina de manera trágica dejándola con una condena a muerte. La realidad de la situación y los deseos de la amante de los musicales por salvar a su hijo dan un dramático final a esta historia.



“Bailando en la oscuridad” es la cinta más controversial del 2000. Unos la aman y aclaman, mientras que para otros no es más que una absoluta pérdida de tiempo. La decisión final está en cada uno. Lo cierto es que la cinta se hizo de la Palma de Oro y le dio a Björk el premio a la Mejor Actriz en el Festival de Cannes, además de otros reconocimientos y ser incluida en varias listas como una de las diez mejores películas del año y como la mejor en el Washington Post y Enterteinment Weekly. La Guardian Limited, entre otros, la ubicó como la peor.


El oficio de Von Trier y Björk se unen de manera magistral ofreciendo un espectáculo que hace gala de los musicales para mostrar el mundo a través del cual ve Selma o tal vez en el que se refugia y evade. “Bailando en la oscuridad” es un interesante esfuerzo que expone hasta donde está dispuesta a llegar una madre y explora las debilidades y miedos del ser humano.

La cantante tiene un muy afortunado debut –y tal vez despedida, según sus propias palabras- haciendo de Selma un personaje sumamente frágil, que parece desmoronarse por dentro y necesitar indudablemente de protección. La sorpresa está en la fuerza y determinación que la sostienen y la llevan un paso hacia delante, luchando y decidiendo por propia mano su trágico final, siempre cantando y asegurando que pase lo que pase ésta no será la última canción a pesar de que la baila en la más completa oscuridad… y de que las luces nunca se volverán a prender.

El único obstáculo para tomar una decisión sobre la calidad de este filme lo representa la oscuridad que sólo terminará al darle play.

Dancer in the Dark

Suiza/Dinamarca/EE.UU. 2000

Director: Lars Von Trier

Reparto: Björk, Vladan Kostic, Catherine Deneuve, David Morse y Peter Stormare.

Artículo inicialmente publicado en el periódico estudiantil “La Catarina” de la Universidad de las Américas-Puebla. Derechos Reservados de Carlos Andrés Mendiola H.

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