Amadeus

“No tenían ninguna corrección. Estaba escribiendo música que ya había sido terminada en su cabeza, hoja tras hoja como si estuviera tomando dictado,” Antonio Salieri describiendo las partituras de Mozart.

¡Música, maestro!

Una noche de noviembre de 1923 un hombre desesperado confiesa a través de su ventana a la ciudad de Viena: “perdóname, Mozart. Perdona a tu asesino”. Unos minutos después intenta hacer lo propio con su vida sin éxito. Semanas más tarde, es visitado por un sacerdote en su nueva morada, una casa para insanos. La visita es aprovechada por el otrora prestigioso compositor Antonio Salieri (F. Murray Abraham) para narrar la historia que lo ha llevado a esta precaria situación: la incomprensión que siente hacia Dios por haber favorecido a un vulgar joven con el talento y la inspiración que le correspondía por derecho tras ofrecerle su castidad, imparable trabajo y profunda humildad. El otro era nada más... nada menos... el célebre compositor austriaco Wolfang Amadeus Mozart.



Ubicada en el número 53 en la lista de las 100 Mejores Películas del American Film Institute, “Amadeus” es una afortunada adaptación de la obra teatral de Peter Schaffer, quien junto con Forman dio forma al guion de la cinta. Ésta se construye nota a nota, iniciando con gran intensidad y despertando la curiosidad. Se conoce el desenlace, pero se desea descubrir que lleva a él. Los puentes, las escalas, su ejecución van in crescendo hasta descubrir una trágica percepción de una conspiración.


“Amadeus” es un magnífico espectáculo que se disfruta de principio a fin. Cada elemento está finamente colocado. La escenografía y el vestuario son una delicia. La música sublime. Las actuaciones inmejorables. F. Murray Abraham se convirtió en el primer actor de descendencia árabe en obtener el Oscar al Mejor Actor por una interpretación magistral del cínico, amargado y envidioso Salieri. Hombre de talento limitado... al menos para la música... para el complot y la mediocridad era insuperable. Su contraparte, Mozart es ejecutada por Tom Hulce a la perfección. Las peculiaridades del músico que tanto encantaban como irritaban a quienes lo conocían están presentes: su hilarante, escandalosa y bufonesca riza, su insaciable apetito por las mujeres y su debilidad por las fiestas y el derroche. Un joven que sufre y goza por su enorme talento, y que batalla contra la dominación imparable de su padre.


La Academia nominó a la cinta en once ocasiones y la reconoció en ocho categorías, sobresaliendo además de la mencionada las de Mejor Película, Mejor Director y Mejor Guion Adaptado. Nada más merecido para este trabajo que no es una biografía del músico. Es una ficción que elabora con base en éste y presenta la visión de quien se sintió condenado a causa de su talento. Un pretexto para sumergirse en una trágica melodía con toques de comedia. Un rico drama que celebra la música de “Amadeus”, el “amado de Dios...” por suerte, naturaleza o un poder divino. ¿Para qué preguntarlo? Sólo hay que disfrutarlo y sentir un poco de ese amor.

EE. UU. 1984

Director: Milos Forman.

Reparto: Tom Hulce, F. Murray Abraham, Elizabeth Berridge, Roy Dotrice y Simon Collow.

Artículo inicialmente publicado en el periódico estudiantil “La Catarina” de la Universidad de las Américas-Puebla. Derechos Reservados de Carlos Andrés Mendiola H.

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