Agua para elefantes

“La vida es el show más espectacular del mundo”, frase promocional.

Robert Pattison adopta el nombre de su némesis en la saga Crepúsculo para interpretar a Jacob Jankowski, un joven quien, tras enterarse que sus padres han muerto en un accidente y quedarse sin recursos para concluir sus estudios de veterinaria en la Universidad de Cornell, aborda un vagón de tren que resulta ser parte de la caravana de un circo. El año es 1931 y Estados Unidos enfrenta una de sus peores crisis económicas. Para Jacob la coincidencia termina siendo positiva. En el circo conoce a Marlena (Reese Witherspoon), una de los artistas y esposa de August, el imponente dueño (Christoph Waltz), quien de inmediato capta su atención. Juntos viven una intrincada historia de amor que incluye variopintos personajes, entre ellos Rosie, una encantadora y sensible elefanta.



Contada a través de los recuerdos de su protagonista, quien ya es un anciano y vive en un asilo, “Agua para elefantes”, es la adaptación del best-sellerhomónimo de Sara Gruen. La batuta del show corre a cargo de Francis Lawrence, quien previamente se había ocupado de historias con un corte mucho más contemporáneo como “Soy leyenda” (2007) y “Constantine” (2005). Sin embargo, la labor que hace con el material es bastante decente a pesar de que el guion convierte el original en una historia de amor y deja fuera mucho del profundo retrato que la novela hace de la época y en especial de la vida en los circos, incluido el maltrato del que son víctimas los animales.


Entre los principales aciertos están una impecable dirección de arte y una melancólica fotografía. El reparto cumple con su parte. Pattison de muestras de tener un rango más amplio del mostrado y justifica, brindándole la intensidad adecuada a los momentos dramáticos y desplegando su carisma en el resto, su selección para el protagónico sobre otros actores en ascenso como Channing Tatum, Emile Hirsch y Andrew Gardfield. Personajes como éste, que le permiten mostrar versatilidad, le darán más posibilidad de no quedar atrapado, como los vampiros, en la inmortalidad de un arquetipo. Witherspoon cumple con su parte aunque su inclusión no deja de sentirse un poco forzada. La actriz inicial sería Scarlett Johansson, quien reúne mejor el misticismo y la belleza descrita por Gruen. Por cierto, en “Vanity Fair” (2004), Witherspoon interpreta a la madre de Pattison. El que reafirma su lugar como una poderosa presencia en la pantalla grande es Christoph Waltz. Su August es un conflictuado hombre de cambiante temple, tan agradable y generoso como dominante y cruel. El otro punto a favor está en Rosie, una elefanta que tiene a su cargo algunos de los momentos más crudos y encantadores de la cinta.


Aunque no consigue los niveles que se esperarían de una obra basada en un material reconocido, “Agua para elefantes” logra brindar entretenimiento de buena calidad y, por momentos, dar destellos de esa magia, encanto e ilusión del colorido e itinerante espectáculo anunciado como el más grande del mundo: el circo.


(Water for Elephants)

EE.UU. 2011


Director: Francis Lawrence.

Reparto: Robert Pattison, Reese Witherspoon, Christoph Waltz, Hal Hallbrook.

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