Acoso sexual

“Let’s get down to business,” Meredith Johnson.

Siguiendo con el éxito que le reportaron “Atracción fatal” (1981) y “Bajos instintos” (1992), Michael Duglas completó en 1994 una suerte de trilogía erótica con “Acoso sexual”. Basada en la novela homónima de Michael Crichton, la cinta se benefició de la polémica que causaron las anteriores. Con un presupuesto de 55 millones de dólares (uno para la compra de los derechos del libro), “Acoso sexual” mostró una nueva faceta de Demi Moore al tiempo que recaudó poco más de 210 millones de dólares a nivel mundial.



Douglas es Tom Sanders, un hombre de hogar, con un par de hijos, y ejecutivo de una empresa de software. Tom, responsable de “Corridor”, una base de datos virtual que promete revolucionar la industria, espera ser promovido a la vicepresidencia, pero cuando el momento llega el puesto acaba en otras manos. Meredith Jonson (Demi Moore), otrora novia de Tom, es la nueva cabeza de la organización. El mismo día del anuncio, Meredith cita a Tom a una reunión por la noche; él cree que se trata de una cuestión de negocios, ella tiene planeado otro tipo de encuentro. Al día siguiente Tom decide demandar, ante la incredulidad general, por acoso sexual. El hecho pone en jaque una posible fusión por cien millones de dólares. Tom está dispuesto a probar su punto pero mientras lo hace descubre que el acercamiento de Meredith no es más que un paso en un plan que persigue fines corporativos.


“Acoso sexual” sobrevive como un filme de culto gracias al momento que detona su anécdota (la escena del acoso) y claro, al giro que le da al tema del hostigamiento (el que sea ejercido por una mujer y sufrido por un hombre). Sin embargo, como filme resulta en un producto netamente hollywoodense, tan entretenido como desechable. Barry Levinson factura adecuadamente la trama, pero las inconsistencias e inverosimilitudes del guión son difíciles de pasar por alto, sobre todo aquellas pistas que un agente anónimo le envía por correo electrónico a Sander y que más bien parecen apropiadas para una serie de televisión de detectives adolescentes. El desarrollo de personajes es pobre y es Douglas quien tiene oportunidad de mostrar un rango más amplio de emociones, aunque Sander es prácticamente una calca del rol que interpretara en las citadas cintas. Demi Moore, en un personaje para el que Crichton quería a Genna Davis, que Annette Bening no pudo interpretar a causa de un embarazo, y para el que se contempló a Michelle Pfeiffer, es adecuada como la contraparte. La pareja tiene química aunque está muy lejos de la tensión que Douglas consiguió con sus anteriores parejas.


La inequidad de género en las altas esferas corporativas y la sexualidad como medio de poder quedan como mera ambientación en un thriller que no llega a hostigar la atención del espectador... si acaso, apenas y despierta su curiosidad.


Disclosure

EE.UU. 1994


Director: Barry Levinson.

Reparto: Michael Douglas, Demi Moore, Donald Sutherland, Caroline Goodall, Roma Maffia.

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