Agua

“¿Recuerdas haberte casado?” su padre a Chuyia.

La tradición hindú dicta que cuando una mujer queda viuda sus opciones son tres: ser quemada junto a su esposo, casarse con su hermano menor o ir a vivir el resto de su vida a una casa de viudas. Para 1938 la Ley les permitía retomar su vida y evitar cualquiera de las alternativas anteriores. Pero la práctica se imponía y sigue haciéndolo hasta hoy en algunas zonas. “Agua” da testimonio de esta costumbre.



A los 8 años, Chuyia (Sarala) queda viuda. La niña ni siquiera recuerda su boda cuando es despojada de todos sus bienes, y hasta de su cabello, para ser enviada a vivir con un grupo de viudas. Ahí deberá llevar una vida de privaciones y sacrificio en honor a su esposo con la esperanza de hacerse de un mejor karma para la próxima vida. Su llegada altera la dinámica de las mujeres. Chuyia quiere regresar con su mamá pero no es posible. Aún así se le permite creerlo mientras se acostumbra. Kalyani (Lisa Ray), una joven viuda a quien le es permitido mantener su cabello largo por fines económicos (es prostituida como sustento para la casa), se convierte en su confidente. Cuando se cruzan con Narayan (John Abraham), un estudiante de leyes de buena posición social, Kalyaini vislumbra un posible cambio en su vida, pero una indiscreción de Chuyia puede ponerlo todo en peligro.


“Agua” es un triunfo en toda la extensión de la palabra. El filme enfrentó a grupos fundamentalistas que lo consideraban una amenaza. La producción se detuvo en 2000 cuando los foros fueron quemados y el gobierno se mostró incapaz de protegerla. Cuatro años más tarde, Deepa Mehta inició discretamente el rodaje en Sri Lanka. Nominada al Oscar como Mejor Película Extranjera, “Agua” no ha dejado de causar controversia. En oriente es condenada por cuestionar las costumbres. En occidente es aclamada por destapar una práctica que a pesar de su crueldad prevalece, pero además de su valor como documento social, “Agua” se erige, por méritos propios, como una obra de arte.


Mehta, responsable también del guión, se las ingenia para no presentar un retrato sobre dramatizado ni complaciente; el final es tan trágico como esperanzador. Aunque la condición de las mujeres recuerda lo sufrido por las británicas en “En el nombre de Dios” (2002). “Agua” encuentra belleza en el alma de sus personajes y muestra la pobreza y privación como una condición de vida, no como una escisión de ella. Las viudas o medio muertas, como se les considera, tienen momentos de alegría y son retratadas de manera humana. Aún Madhumati (Manorma), la imponente jefa de la casa, tiene sus momentos de debilidad. Es una mujer temerosa del futuro y como todas las demás, víctima del destino.


La trilogía de elementos (“Tierra”, 1998 y “Fuego”, 1996) de Mehta se completa con “Agua”, un elemento tan plácido como poderoso. Destruye y purifica. Limpia. Pero no olvida en su vaivén, después de todo da forma también a las lágrimas… y a la vida.


Water

Canadá/India 2005


Director: Deepa Mehta.

Reparto: Sarala, Lisa Ray, John Abraham, Manorma.

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