30 días de noche

“Ese frío no es el clima. Es la muerte acercándose,” El Extraño (Ben Foster).

Son curiosos los caminos que tiene la vida. “30 días de noche” fue concebida inicialmente para dar origen a un filme pero el constate rechazo de los estudios llevó a Steve Nils, su creador, a rescribirlo como una novela gráfica. Con el éxito de ésta y el furor que recientemente se ha desatado por los vampiros finalmente la historia llega a la pantalla grande en esta adaptación que corre a cargo de David Slade, en cuyas manos recayó el proyecto luego de que Sam Raimi decidiera únicamente fungir como productor.



En Barrow, Alaska, el sol se pone y no vuelve a salir hasta que treinta días, con sus respectivas noches, han pasado. El pueblo se prepara para ello. Cada habitante toma sus precauciones pues, además, quedan aislados. El escenario, entonces, se vuelve el ideal para que una serie de sangrientos asesinatos empiecen a suceder. Eben Olsen (Josh Hartnett) es el sheriff del lugar, quien se ve obligado a colaborar con su todavía esposa Estela (Melissa George), atrapada en el pueblo por llegar tarde al aeropuerto, para resolver el misterio. La pareja, ayudada por un grupo de sobrevivientes, deberá detener a la amenaza, pero antes tendrá que entender su verdadera naturaleza.


El mérito de “30 días de noche” está en su modestia. Es un trabajo bien hecho. La fotografía es obscura; recurre a tonalidades que van del blanco al negro, privilegiando los grises y destacando el contraste con el rojo. La dirección de Slade es pausada, sugerente. Construye el suspenso paulatinamente al tiempo que introduce verosímilmente a sus protagonistas. La actuación es creíble. Y el uso que hace de los recursos del género adecuados. Barrow es, así como la nave espacial de “Alien” (1979), el escenario perfecto para que una amenaza sobrenatural cace a sus habitantes. Los vampiros, precisamente, toman características animales. Claramente fueron humanos pero el gozo y la urgencia que tienen por alimentarse de sangre los supera. Aún así conservan un lado racional que les permite planear y comunicarse en un extraño y gutural lenguaje (creado para el filme por un experto en lingüística) que les da mística.


Nominada tanto al premio Empire como al Saturno como Mejor Película de Horror, “30 días de noche” es un trabajo artesanal que rescata lo mejor del cine clásico de terror de vampiros y lo trae al siglo XXI.


30 Days of Night

EE.UU. 2007


Director: David Slade.

Reparto: Josh Hartnett, Melissa George, Danny Huston, Ben Foster.

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