"Hoppers: Operación castor" de Daniel Chong
- Carlos Andrés Mendiola

- hace 2 días
- 4 Min. de lectura
"En la naturaleza sientes que eres parte de algo grande," la abuela Tanaka a Mabel
Pixar está de regreso.
Desde 2020 que Pixar no entregaba en cines una película original que reflejara sus valores como lo hizo con "Unidos"; desde 2022 que no lo hacía en general luego de "Turning Red" porque con "Elemental" quedo un poco a deber y con "Elio" retrocedió. Sí, "Elio" está nominada al Oscar como Mejor Película Animada, pero es verdaderamente infantil, en todo el mal sentido. "Hoppers" ya tiene las mejores críticas en muchos años para el estudio, aunque sólo el tiempo dirá se se convertirá en un clásico.
En "Hoppers: Operación castor", Mabel, una joven inusual, amante de la naturaleza, está determinada a evitar la construcción de una autopista que terminaría con el claro en el que pasó tantos momentos memorables junto a su abuela. La clave para lograrlo está en conseguir que los animales regresen al claro, demostrando que hay animales que viven ahí y que los estarían afectado. La especie esencial es la de los castores. Así que más a la fuerza que con su ayuda, Mabel toma prestado un castor robot que forma parte de proyecto "Hoppers" de la doctora Fairfax. Fairfax buscaba con ello comprender mejor el comportamiento de los animales. Ahora busca recuperar su robot.
"Hoppers" es el hijo que tuvieron, si, entre tres, "Avatar", "Vecinos invasores" y "Espías a escondidas" y aunque en ese sentido se siente familiar en otros es fresca. Mabel es una protagonista memorable, con un fenotipo asiático que también podría confundirse por latino. Es desde el inicio peculiar en un buen sentido. Vaya, su presentación sucede cuando se lleva a las mascotas de los salones de clase de su escuela para evitarles pasar el fin de semana solos. Por cierto, ese inicio es muy "Leo", la película animada musical de Netflix con Adam Sandler. Más aún, su profunda conexión con la naturaleza queda expresada por detalles tan sencillos como el que se quita los zapatos a la menor provocación, quizás un tema hoy polémico por Benny Blanco. En fin, que lo importante está en cómo Mabel genera simpatía desde el primer momento y en esos momentos de empatía y conexión emocional que consigue la película gracias a la personalidad de Mabel y su relación con su abuela, quién la enseña a ver otro lado del mundo y a relacionarse con él desde la escucha más que desde la reacción.
A su favor, "Hoppers" tiene un buen diseño de personajes y situaciones muy ocurrentes alrededor de ellos. Por ejemplo, el que cada especie tenga un rey es una muy buena puntada y todavía más el que lleven una pequeña coronita. También es un gran detalle la autoconciencia que tiene. Este detalle de la corona es cuestionado por la doctora Fairfax y sus ayudantes, "¿De dónde sale la coronita?" cuestiona uno de ellos, al igual que la propia Mabel describe el proyecto "Hoppers" como "Avatar". Eso, en cierta forma, excusa a la película de críticas alrededor de las referencias que tiene, por no decir influencias. Además, le da mucho sentido de humor. "Hoppers" es una cinta con mucho ritmo y nunca suelta. Tiene un villano bastante memorable en Jerry Generazzo, el alcalde, y si bien no llega del todo a lograrlo avanza al darle dimensión. Jerry quiere anotarse puntos en su carrera política y escalar. Es ambicioso, pero también es un buen hijo.
Ahora, por el lado de los aspectos que le restan un tanto y que hacen dudar del 96% que tiene en el meta sitio Rotten Tomatoes, que es la mejor calificación para un filme de Pixar desde "Toy Story 4" en 2019, está el que pierde un poco la brújula en el tercer acto. "Hoppers" inicia como una comedia ambientalista de ciencia ficción, pero luego se tona en una de acción con toques satíricos y a la que claramente le fue difícil entender cuando "mucho" ya era más bien "demasiado". Y es que en su intención de mostrar que la naturaleza trabaja en equipo llega al extremo de tener, perdón por el ligero spoiler, un tiburón "volador". Repito, es demasiado. Sí, "Hoppers" es una animación, es ficción y fantasía, pero antes de ello tenía una mejor y una mayor conexión con la realidad que funcionaba mejor. Ahí está el detalle de "Hoppers".
"Hoppers" pierde oportunidades. Tiene un muy buen planteamiento, es memorable y divertida. Coloca el balón en la posición adecuada, pero al momento de patearla lo hace con más fuerza de la que debiera y ligeramente fuera de ángulo. Así que anota, sin más y nada más. No consigue, por ejemplo, esos momentos que tiene "Intensa Mente 2" donde la emoción es incontenible y donde va conectada a una verdad que antes no se veía. Con todo, es un gran respiro y muestra de que más allá de sus ya inevitables secuelas, Pixar recupera su esencia como un estudio y con ello aquella frase que hiciera memorable Buzz, "¡Al infinito y más allá!".










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