"El diablo viste a la moda 2" de David Frankel
- Carlos Andrés Mendiola

- hace 14 horas
- 5 Min. de lectura
"Que los puentes que quemo iluminen mi camino," Emily
"Esto" no era todo...
Han pasado 20 años y Andy Sachs (Anne Hathaway) es una periodista de investigación galardonada... y queda desempleada. Miranda Priestley (Meryl Streep) continúa al frente de Runway, pero está en una crisis de imagen que se suma a la de la propia industria de las revistas. En enfoque más serio de Andy es visto por el dueño de Runway como la respuesta. Así que Andy está de regreso. A Miranda no le hace especial gracias, Nigel (Stanley Tucci) está indiferentemente entrenido. Emily (Emily Blunt), ahora una directiva en Dior, está tan sorprendida como curiosa por lo que la dupla pueda conseguir.
"El diablo viste a la moda" es un clásico, un filme de culto y un ícono de la cultura popular. Una secuela parecía imposible y fuera de lógica con todo y que existe no sólo una sino dos. "El diablo viste a la moda" adapta la novela de Lauren Weisberger; "El diablo viste a la moda 2", no. La segunda novela sucede una década después y Andy trabaja en una revista de novias, mientras prepara la suya. La tercera novela se centra en Emily. Ninguno de esos desarrollos aparece en la nueva película, más bien detonan la historia tomando aspectos claves de la realidad actual como lo son la caída de las revistas, el auge de las redes sociales y el cambio en la dinámica en el consumo de la moda, en gran medida a raíz de la proliferación del comercio detallista.
Esto es saber hacer una secuela. El guion de Aline Brosh McKenna es inteligente y estratégico en varios sentidos. Por un lado, entiende a los personajes y los hace evolucionar sin perder su esencia. Por otro, los sitúa adecuadamente en un contexto actual y realista y en una situación que los confronta pero ya en condiciones distintas. Aunque Andy sigue teniendo sus inseguridades, es ya una mujer con mucho más mundo, con mucha más experiencia y recursos. Emily sigue teniendo su dosis de maldas, pero igual es una madre, mujer y ha tenido su dosis de desengaños; antes no la habíamos visto en esa dimensión. Miranda sigue siendo Miranda, pero también le ha tocado adaptarse a los embates de la modernidad tras la llega de la tecnología. Es por demás interesante ver un paranora mucho más amplio del de la primera entrega. Acá es claro que arriba de Miranda está el presidente de la compañía. Miranda ya no es todo poderosa o quizás nunca lo fue, sólo que antes no era tan claro. Ahora se le ve callar en ciertos escenarios, una actitud que antes podría parecer impensable, pero que es estratégica. Miranda sigue siendo brillante y la actuación de Meryl Streep, quién fue nominada al Oscar como Mejor Actriz de Reparto por la primera entrega, le da mucha mayor dimensión.
Ése es otro factor esencial para el éxito y acierto de "El diablo viste a la moda". En dos décadas todos sus actores centrales han madurado y crecido, Anne y Emily se han consolidado como estrellas. Vaya, cuando estrenó la primera Streep era una ganadora del Oscar en dos ocasiones, ahora tiene un tercero y es la actriz más nominada en la historia. Hathaway también tiene una estatuilla en su haber y tanto Blunt como Tucci han sido nominados. Verlos en pantalla es un deleite. El star power, su soltura, talento y la química que tienen es un tanto como un juego de ajedrez donde todos se saben mover en el tablero y donde saben que no se trata de que uno gane más que otro, sino de que todos ganan si todos suman y, el que más gana, desde luego, es el público.
Hablando de sumar, "El diablo viste ala moda 2" suma talento en las dosis adecuadas. Kenneth Branagh hace a Stuart, el esposo actual de Miranda; Justin Theroux es el novio de Emily y un importante empresario; Lucy Liu tiene un rol clave como Sasha Barnes, una importante y misteriosa diseñadora; Simon Ashley es Amari, la primera asistente de Miranda, y B. J. Novak es el heredero del dueño de Runway. Todos ellos han protagonizado antes. La importante del filme y la manera en cómo equilibra subtramas explica por qué aquí tienen roles secundarios o participaciones especiales. El guion les hace justicia todos. Ése es un guion bien pensado. Luego están también muchos cameos que incluyen a a cantantes, actrices, modelos y figuras de la moda como Ciara, Ashley Graham, Heidi Klum, Donatella Versace y Calum Harper. Lady Gaga aparece interpretándose a sí misma, tiene su historia con Miranda y, además, da show al hacer un performance donde interpreta "Runway", la canción que hizo, junto a Doechii, para el filme. El icónico tema "Vogue" de Madonna, también aparece y hablando de él, también hay juegos de montaje de imágenes que recuerdan a los de la primera como aquél famoso en el que Andy va caminando por las calles y entre tansiciones se le ve con otros looks; aquí eso lo llevan a otra dimensión. Sin hacer spoilers, digamos, que es más internacional y que no sólo incluye a un personaje.
"El diablo viste a la moda 2" funciona porque no es simplemente más de lo mismo. Es mucho más que eso. Sí, conserva los aspectos esenciales, aquellos que le son indispensables de la primera parte, para refrescarlos, confrontarlos, evolucionarlos y dialogar con el contexto actual. Es una película que se ve igual de bien que la anterior y en la que además se nota la confianza de las marcas. Los fanáticos de la moda estarán más que felices de ver el despliegue que se hace y los no tan fanáticos en darse cuenta que hay más, más allá de lo que se ve. Un poco como lo que va a hacer Andy a Runway, darle dimensión y sustento. Todo en medio de una historia que no suelta en ningún momento, que equilibra comedia con suspenso y algunos toques de romance.
A los diálogos icónicos de la primera se la suman muchos otros. En gran parte de la película está la famosa dinámica de Miranda desconociendo a sus asistentes, juzgando en silencio con esa mirada de lado que no es otra cosa más que el famoso "barrer con la mirada" y que ha sido la delicia de todos durante años. Eso sí, se ve a Miranda hacer cosas que antes ni imaginar, cosas tan sencillas como que cuelgue su propio abrigo.
A todo esto, "El diablo viste a la moda 2" se puede ver sin haber visto la anterior. La historia se explica bien y hay elemento suficientes como para comprenderla sin tener la referencia. Eso sí, si se le ha visto habrá recompensar pues demás del montaje mencionado, hay diálogos y referencias, hay detalles que darán para irlos encontrando y relacionando con cada nueva vista. Entre ellos está una nueva referencia al uso de flores en la moda de primavera, algo bien, bien original, desde luego, y poco pensando para esa estación. Otros menos obvios incluyen el uso del color azul, ceruleo o no, por Andy.
Miranda siempre lleva la narrativa, ella dice cuando "es todo". Esta vez ya no es la única voz y mucho menos la única cantante. En esta nueva entrega, "esto es todo" y quizás no. Un buen filme no sólo se queda para posterior, tiene ecos en la posteridad, como "El diablo viste a la moda" y "El diablo viste a la moda 2" está en esa misma vena. Es una buena secuela, que hace justicia a la original y entrega muchos momentos divertidos y memorables. Es un clásico y los clásicos no pasan de moda.
Eso es todo.










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