"Bridgerton" / Temporada 2

Los ingredientes son los mismos, pero la nueva combinación funciona.

Siguiendo la tradición de las novelas de Julia Quinn, en las que se basa, la Temporada 2 adapta "El vizconde que me amó" y, por tanto, se ocupa de Anthony (Jonathan Bailey), el hermano mayor de los Bridgerton y quién tiene la responsabilidad de llevar sobre sus hombros el buen cuidado de su familia, bienes y título. Anthony tiene claros los requisitos con los que debe cumplir su esposa y está determinado a encontrar a la adecuada en esa temporada. La respuesta parece llegar con la aparición de Edwina Sharma (Chaintra Chandran), quién recién ha llegado Londres en compañía de su hermana Kate (Simone Ashley) y su madre, además de contar con el apoyo de Lady Danbury (Adjoa Andoh), la decana. Todo parece ir sobre ruedas, vaya, la reina ha nombrado a Edwina como su "diamante" (la joven más destacada entre todas las casaderas) y una vez se comprometen se ofrece a ser anfitriona de la boda, de no ser por un pequeño detalle: Anthony en realidad está enamorado de Kate.

A diferencia de la temporada anterior donde la boda sucede a la mitad, en ésta los personajes centrales tardan un tanto más (mucho más, si ustedes esperan el beso entre los protagonistas pronto, esperen sentados) y antes de que se desenrede el asunto se complica mucho, mucho más (¿Cómo le haces para decirle a tu prometida que a la que amas es a su hermana? ¿Cómo le dices a tu hermana que amas a su prometido? ¿Cómo le haces si ya estás en plena boda?). La serie provee pocos, pero suficientes momentos entre Anthony y Kate. La química entre Jonathan Bailey y Simone Ashley es muy buena. Él es un buen heredero para los muy grandes zapatos que dejó Regé-Jean Page, el galán de la temporada anterior y quién no aparece en esta ocasión (sólo se le menciona, siento decepcionarles). Además, es muy grato ver a un actor abiertamente gay interpretando a un personaje heterosexual y no siendo limitado por su sexualidad. Por su parte, Simone Ashley, quién viene de "Sex Education" donde es Olivia Hanan, es una estrella. La cámara la adora y sus cualidades histriónicas le dan dimensión a la conflictuada Kate.

El romance principal funciona bajo la fórmula del antagonismo del amor (todos sabemos que se aman, pero ellos se empecinan en mostrar que se odian) que se da en gran medida porque Anthony y Kate son muy parecidos, más de lo que ellos quisieran aceptar. En el subtexto está (y no son los únicos personajes que lo discuten) el conocerse como elemento clave para poder encontrar y concretar el amor indicado.

En esta ocasión hay mucha más oportunidad de desarrollar varias subtramas. Entre ellas está el interés de Benedict (Luke Thomson) por pintar, el regreso de Colin (Luke Newton) y su amistad con Penélope (Nicola Coughlan), quién a todas luces está enamorada de él, la determinación de la reina (Golda Rosheuvel) por descubrir quién es Lady Whistledown (Julie Andrews), metiendo en aprietos a Eloise (Claudia Jessie), quién también tiene esa misión y en ella encontrará a otros espíritus libres como ella, y el propio dilema al que se enfrentan las Featherington con la llegada del nuevo señor de la casa. De gran valor emotivo el flashback que permite conocer a Edmund Bridgerton (Rupert Evans), el patriarca, y cuya pérdida (a manos de una abeja que adquiere especial valor simbólico después) explica mucho de la dinámica de la familia y, en especial del carácter de Anthony y su relación con su madre, Violet (Ruth Gemmell).

Hablando de Lady Whistledown, habiendo sido revelado en el desenlace de la anterior temporada que es Penélope, la joven se le enfrenta en grandes riesgos y dilemas. Su pluma sigue siendo precisa y mordaz, esperada y temida, y la mejor manera de discutir todas esas cuestiones que todos piensan, pero nadie se atreve a decir.

"Bridgerton" ha sido ya renovada para dos temporadas más. Con su glamor, vestidos de época y éxtios pop en versiones instrumentales (oh sí, por ahí están "What About Us" de Pink y "Wrecking Ball" de Miley Cyrus), sigue siendo sexy, algo menos (mucho menos) sexual, pero atrevida, divertida, muy romántica y bastante irresistibles Si "el amor nunca juega según las reglas", como promete, Bridgerton las sabe muy bien y juega con ellas para el mejor ejercicio de un drama postmoderno en toda la (deliciosa) extensión de la palabra.

🐝🐝🐝1/2

EE. UU. 2022 - 8 Episodios de alrededor de 1 hora


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