Triste San Valentín

“Yo no quería ser el esposo de alguien ni el papá de alguien, esa no era mi meta. Pero de alguna manera lo era. Trabajo para poder hacerlo,” Dean.

“Y fueron felices para siempre” es la sentencia que parece dictar el matrimonio... pero antes también se dijo que los contrayentes estarían juntos “en las buenas y en las malas”. Las frases parecen contradictorias... oscilan entre el dulce y la melcocha del día de los enamorados y el semiamargo chocolate, o la agridulce golosina, con el que a veces se acompaña.



El amor es un ente de contrastes, de matices... de principios y finales. “Triste San Valentín” se enfoca en la historia de Cindy (Michelle Williams) y Dean (Ryan Gosling), un matrimonio de seis años en medio de “la crisis”. Ella se encuentra estancada, desea un cambio, crecimiento. Él no piensa que lo mejor esté por venir... simplemente cree que las cosas están bien así. Con caminos que inevitablemente se separan más a cada momento, viene también el recuento de cómo se dio el encuentro.


Con un guion ganador del premio Chrysler al Proyecto Cinematográfico, el documentalista Derek Cianfrance debuta como director de ficción con “Triste San Valentín”. El material, cuya gestación le tomó doce años, le es personal. Se trata de hacer una cuidadosa radiografía del amor. Y para conseguirlo se concentra en el ocaso de aquello que con tanto cuidado se plantó, nutrió y cuidó para que diera frutos y que, sin embargo, hoy, inevitablemente, ha dejado sus hojas caer y sólo espera que la aridez termine por aniquilarle. Los embates son encarnados por un par de histriones que consiguen la difícil tarea de mostrar la evolución de sus personajes en un lapso corto de tiempo. Él, Ryan Gosling, es galante y encantador en su entusiasmo y relajamiento. Ella, Michelle Williams, oscila entre la incertidumbre, la ambición, el enamoramiento, el aburrimiento y el desencanto. Es la química entre ellos una de las mayores virtudes del filme. Los claroscuros de su relación son acentuados atinadamente por la fotografía. Por la crítica, son alabados. Tanto Williams como Gosling fueron nominados como Mejor Actriz y Actor, respectivamente, a los Globos de Oro y por la Broadcast Film Critics Association; la primera además, al Oscar.


Nominada al premio del Gran Jurado en el Festival de Sundance, “Triste San Valentín” muestra como una vez que el amor ha alcanzado el más puro rojo, el azul puede no serle tan ajeno... el cambio es silencioso, reflejo de la desaparición de las ilusiones, del enfrentamiento de la realidad y la caída de las máscaras... es, entonces, un San Valentín... azul...

Blue Valentine

EE.UU. 2010

Director: Derek Cianfrance.

Reparto: Michelle Williams, Ryan Gosling.

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