Mamma Mía!

El musical es un género de contrastes. A muchos gusta mientras que a otros les parece sin sentido que constantemente la trama incluya números musicales donde los personajes narren sus emociones. Recientemente, además, se ha desatado una serie de obras cuyo fin es más el hacer el despliegue del catálogo de un grupo o artista que contar una historia interesante. “Mamma Mía!”, estrenada en Broadway en 2001, responde a este segundo grupo y entrega un resultando contrastante y de opiniones divididas entre los críticos.



La historia es una reminiscencia de la comedia “Buona Sera, Mrs. Campbell” (1968) de Melvin Frank y Gina Lollobrigida y cuenta como Sophie (Amanda Seyfried) decide conocer a su padre. La joven está por casarse con Sky (Domic Cooper) y desea que su padre la entregue en el altar. El detalle está en que Donna (Meryl Streep), su madre, nunca le ha confesado quien es, y lo más seguro es que ni siquiera esté segura. Entonces, Sophie invita a los tres hombres con quienes su madre tuvo que ver cuando la concibió.


“Mamma mía!” es un espectáculo disfrutable para quienes gustan de los musicales y sobre todo de la música de ABBA. La trama, ubicada inexplicablemente en Grecia, es floja y representa más un vehículo para incluir los temas que un intento real por abordar temas como la relación entre padres e hijos o la amistad. La puesta en escena de Phyllida Lloyd, quien ve su debut cinematográfico en este filme, carece de un claro entendimiento del lenguaje del séptimo arte y por momentos parece la grabación de un montaje netamente teatral. El principal acierto está en la elección del elenco (con sus excepciones) que en su mayoría parece haberse estado pasando un buen rato durante la filmación, y eso se transmite.


Meryl Streep sorprende de nuevo como la desparpajada Donna. Es un rol atípico para ella en un género que poco ha explorado. El resultado es hilarante y da muestras del gran talento de la actriz, que además no canta del todo mal. Los Globos de Oro la nominaron como Mejor Actriz y a al filme como Mejor Película de Comedia o Musical. Amanda Seyfried (“Chicas malas”, 2004), quien obtuvo el papel sobre caras más conocidas como Mandy Moore, Amanda Bynes, Rachel McAdamns y Emmy Rossum, es un descubrimiento. Su presencia es agradable y su talento está a la altura de la tarea. Julie Walters y Christine Baranski son una delicia como las amigas de Donna. El reparto masculino no corre con tanta suerte. Entre ellos Dominic Cooper y Colin Firth son los de mejor desempeño, los sigue un dubitativo Stellan Skarsgard, y por último un muy mal elegido Pierce Brosnan. El otrora Bond es carismático y una presencia agradable, pero en esta ocasión está completamente fuera de lugar. Su química con Streep, por quien aceptó el proyecto sin saber de qué trataba, es nula y sus habilidades para el canto penosas. Merecida la nominación como Peor Actor a la Frambuesa de Oro.


El público recibió bien a “Mamma Mía” y la convirtió en el musical con mejor recaudación de fin de semana (27.6 millones de dólares), rompiendo el record que “Hairspray” había instaurado un año antes. Como entretenimiento es un placer culpable para los amantes del género y los admiradores de Streep... para el resto, es mejor abstenerse.

EE.UU/Inglaterra/Alemania 2008

Director: Phyllida Lloyd.

Reparto: Meryl Streep, Pierce Brosnan, Colin Firth, Stellan Skarsgard, Julie Walters, Dominic Cooper, Amanda Seyfried, Christine Baranski.

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