"La posesión de la momia" de Lee Cronin
- Carlos Andrés Mendiola

- 16 abr
- 4 Min. de lectura
"Algunas cosas deben permanecer enterradas," frase promocional
Esta no... jala la venda, como si fuera el hilo que saca hebra.
La momia está de regreso. La momia es uno de los monstruos iniciales del imaginario cinematográfico. Su primera aprición fue en 1932 y de ahí seguiría hasta mediados del siglo pasado contanto la misma historia del ser vendado. Luego en 1959 tuvo un reinicio que siguió hasta las 70's y que continúo con el enfoque de terror. El cambio de siglo le dio un giro, manteniendo el terror y lo sobrenatural, pero teniendo como eje central la acción. Esa encarnación fue por demás exitosa con más de mil 400 millones de dólares con tres película a las que al parecer se les sumará una más en 2028. Ésa es la que quizás el imaginario popular actual tenga más presente. Es la de Brendan Fraser porque en 2017 hubo otra, con Tom Cruise, que mejor olvidamos. A la de 2028 se le suma, se le anticipa, otra este 2026, "La posesión de la momia" o "La momia" y que recupera y refresca a la momia como ícono del terror.
Los Cannon están en Egipto. Charlie (Jack Reynor), el padre, es periodista y eso los llevó a ese país. Tienen dos hijos y uno más está en camino. Katie (Emilie Mitchell y luego Natalie Grace) desaparece misteriosamente. Ocho años después, los Cannon han regresado a EE. UU. cuando reciben la noticia de que Katie ha aparecido. Un avión cayó, en una suerte de féretro, estaba Katie. Su condición es mala. Mucho ha sido el trauma, mucha la recuperación que se requiere. Los Cannon la llevan a casa para rehabilitarla, pero esta Katie no es la que conocieron, no es la que recuerdan.
"La posesión de la momia" funciona. Lee Cronin dio cuenta de su buen manejo del terror con "Evil Dead: El despertar". Como en aquella el terror se da en el núcleo de una familia. En aquella era la mandre a la que poseía un demonio, aquí es la hija de en medio. La palabra posesión es clave y se volverá un punto de discusión. El arquetipo de la momia se caracteriza por representar el terror ancentral, es decir, la intrusión del pasado como parte del presente, como algo que persigue. Eso está presente y se presenta de tal manera en que abre posibilidades para un universo cinematográfico, no en valde "La posesión de la momia" es producida por James Wan, co creador de las franquicias de "Saw" e "Insidious" y responsable de la de "El conjuro", y por Jason Blum, también responsable de la segunda, "Actividad Paranormal", "La Purga" y "Halloween". De que saben, saben.
Con todo, esta nueva "momia" lo es a medias. Por definición, una momia es un "no muerto envuelto en vendas" o un muerto que ha regresado a la vida por una maldición. Las vendas le son distintivas como los colmillos a los vampiros. También, frecuentemente son guardianes de tesoros o conocimientos y su ira es un ataque a quiénes perturban su descanso o atentan contra lo que cuidan. Están también vinculadas a lo exótico. Esta nueva "momia" lo es a medias en el sentido en que hay un sarcófago, un rito, una suerte de vendas y poco más. Aunque hay una explicación y toda una mitología, cuando el momento de la acción llega pareciera más una película de posesiones demoniacas que una de un muerto que regresa a la vida o un muerto viviente. Así que si algo hay que criticarle a "La posesión de la momia" es que no es del todo sobre una momia.
Ahora bien, como película de terror está bastante bien. El primer acto permite que fácilmente se tenga empatía por los Cannon y también se hace una buena construcción de atmósfera, suspenso y misterio que desencaderán el terror más adelante. Cuando llega el momento, el juego de lo siniesto, aquello que asusta, pero gusta, está en su justo nivel. Lo siniestro lo propne Sigmund Freud y habla justo de ese gusto por aquello que no se quiere ver o experimentar, pero que tampoco se puede evitar. La tentación está ahí y en la momia es esa venda, como si fuera una costra, que no se quiere quitar, pero que no se puede evitar jugar con ella.
"La momia" tiene buenas escenas de susto que van desde el prólogo a uno familiar pasando por el secuestro de Katie, persecusiones por los corredores de la casa o situaciones de bañera. Hay una mezcla de recursos del terror, incluido mucho corporal. También hay dosificación y conocimiento de que no todo se trata de ver, de cuánto hay que ver, cuánto hay que sugerir y la plena convicción de que el mayor terror es el que habita en la mente del espectador.
Lo otro que puede criticársele a "La posesión de la momia" es que realmente no se adueña o posee un aspecto sobre el que construya el terror más allá del natural del género, la muerte. Sí, los personajes huyen de la muerte, pero esa muerte no es una expresión de una relación tóxica como en "Together", ni de la obsesión por la belleza y juventud como en "La sustancia" o del apego y el duelo como en "Haz que regrese". Hay quizás un viso a ello en las posturas distintas que toman Charlie y Larissa (Laia Costa) sobre el regreso de Katie y es que mientras él ve riesgos y límites en lo que puede suceder y lo que pueden hacer por su hija, ella ni siquiera se lo plantea. El propio estado de Katie también pone un tanto sobre la mesa si su regreso a casa es oportno. "La momia" podría ir también de la culpa o de las consecuencias de los padres en los hijos. No lo hay, eso se perdión entre vendas.
Con todo, por la presentación del universo, el trabajo de los actores, el diseño de producción, los efectos visuales, la atmósfera y como experiencia, "La posesión de la momia" funciona. Cuando el sarcófago se abre hay peligro, cuando las vendas se sueltan hay miedo y, a veces, eso es suficiente. Esta vez lo es. Es un buen regreso de un monstruo milenario que si se maneja bien podrá tener venda y más venda. Si algunas cosas deben permanecer enterradas, ésta no es una de ellas.










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