"El teléfono del señor Harrigan" de John Lee Hancock

El teléfono no suena...

"El teléfono del señor Harrigan" es una adaptación de un cuento de Stephen King, incluido en el libro "La sangre manda". Craig (Jaden Martell), su protagonista, es un preparatoriano que tiene desde la infancia leyendo para el señor Harrigan (Donald Sutherland), el hombre rico del pueblo. La frecuencia construye una amistad entre ellos que parece sobrevive a la muerte pues cuando Craig envía un mensaje de texto al celular del señor Harrigan, con el que fue enterrado, recibe una respuesta. Más aún, aquellos que le han hecho algún daño, reciben un castigo.

Este es el tipo de película que tiene todos los ingredientes correctos, pero algo le falta. Hagan de cuenta que es como una receta a prueba de fallas, pero sin sazón. El director, John Lee Hancock tiene en su haber la nominada al Oscar "Un sueño posible" y "El sueño de Walt", aunque es cierto que su entrega anterior, "Las pequeñas cosas" tampoco cuajó. Quizás el thriller no sea lo suyo. Stephen King es garantía, aunque no siempre es fácil trasladarlo a la pantalla grande. La idea de un teléfono sin conexión o con comunicación desde ultratumba la vimos hace poco en "El teléfono negro", curiosamente de la pluma de Joe Hill, hijo de King. Eso sí, más allá de ese elemento cada una de las historias se mueven por terrenos distintos.

Jaeden Martell, a quién hemos visto en "It" y "Entre navajas y secretos", es un joven actor con una carrera ascendente y que aquí da muestras de su talento. Él sostiene en gran medida la historia. Donald Sutherland tiene un rol lucidor, pero con menos rango. De ahí en fuera, los valores de producción construyen la atmósfera de frialdad adecuada para una coming of age sobrenatural a la que uno sigue, pero que nunca termina por despertar el suspenso de un buen thriller y que cuando se resuelve sucede igual, sin siquiera el sonido del teléfono.

En "El teléfono del señor Harrigan" hay ideas y quizás ése es parte del problema, no las ideas, sino el que no tienen qué decir en conjunto. Ya saben, como si fuera una llamada de Cantinfrlas, pero sin chiste. Vaya, el inicio es muy prometedor, con pasaje de varios libros leídos en voz alta y que parecen ir a algún lado como sucediera en "Una pasión secreta". Están también diálogos con valor como el del propio Harrigan que sentencia: "el verdadero valor del dinero se mide en poder". Es más, el propio Craig comenta que "nuestros teléfonos son nuestra forma de casarnos con el mundo... probablemente sea un mal matrimonio," y todavía más, reflexiona, "cuando muera, cuando sea mi hora de irme, quiero que me entierren con los bolsillos vacíos". ¡"El teléfono del señor Harrigan" tiene qué decir! Pero no sabe exactamente qué ni cómo... y entonces, la llamada del señor Harrigan termina siendo una más, una que a diferencia de lo que promete ("Algunas conexiones nunca mueren"), tiene muy poca vida.

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EE. UU. 2022 - 1h 44m


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