El niño con el pijama de rayas

“Podría ser peor de lo que parece,” Bruno.

“El niño con el pijama de rayas” ha vendido más de cinco millones de copias y ha sido traducido a varios idiomas. Su autor, el irlandés John Boyne, nació en 1971. Boyne no vivió la Segunda Guerra Mundial. Pero su relato es efectivo. El libro no da mayores pistas en su contraportada sobre su contenido. Simplemente invita a leerlo y deja claro que saber de qué trata mataría la sorpresa. “El niño con el pijatama de rayas” está dirigido a los niños, pero es igual de efectivo con los adultos. Funciona en la medida en que se sostiene de tres premisas principales: la inocencia de los niños, su curiosidad por descubrir cosas nuevas y el espíritu protector de los adultos.



En la pantalla grande, “El niño con el pijama de rayas” cobra vida de manera efectiva, pero no termina de ser igualmente convincente. La época está bien retratada. El vestuario, la escenografía y la fotografía sirven al relato. El talento frente a las cámaras es también el indicado. Los niños Asa Butterfield y Jack Scanlon entregan actuaciones convincentes. En los adultos, Vera Farmiga destaca como la esposa solidaria que cambia de opinión al descubrir la verdadera naturaleza del trabajo de su pareja, y David Thewlis muestra firmeza, aplomo y finalmente impotencia como el incondicional soldado. Farmiga se hizo del premio como Mejor Actriz en los British Independent Awards, la película fue considera también en los rubros de mejor Película y Mejor Actor Debutante para Butterfield. El mayor logro quizá sea un premio de la audiencia compartido en el Festival Internacional de Cine de Chicago con la ganadora al Oscar, “Quisiera ser millonario”.


Está fábula va de lo siguiente. El padre de Bruno (Butterfield) es ascendido y enviado con toda su familia a una casa en el campo. El cambio no es del agrado del niño, pero poco puede hacer para evitarlo. En la nueva casa, Bruno se aburre. Hay pocos lugares que investigar. Están aislados. Y su hermana, la preadolescente Gretel (Amber Beattie) es poco divertida. Bruno siente curiosidad por los hombres con pijamas a rayas que puede ver desde su ventana. No están tan lejos. Decide investigar. Encuentra a Schmuel (Jack Scanlon), un niño de su edad con quien puede platicar y jugar en la medida en que una alambrada se los permite. La relación crece y se fortalece. Cuando su madre decide que no puede soportar más lo que sucede y el regreso está planeado, el padre de Schmuel ha desaparecido y Bruno se ha ofrecido a ayudar para encontrarlo. La búsqueda tendrá insospechados resultados.


La historia del “El niño con el pijama de rayas” está contada por un niño. Son sus ojos y su conocimiento los filtros de todo lo que sucede. Las cosas nunca son mencionadas por su nombre, pero se entiende lo que sucede. La película es más explícita al nombrar los hechos y con ello el impacto se diluye. Curiosamente, los recursos que utiliza Boyne para igualar a los niños rumbo al final no son utilizados. Es un elemento que le da fuerza, y que prueba una premisa más: la igualdad.


Ver el Holocasto desde otra perspectiva simplifica los hechos, pero no diluye su trascendencia. Cuando la obscuridad aparece y el sueño envuelve, el vacío y el silencio que los sustituyen son más fuertes que cualquier bombardeo.

The Boy with the Stripped Pyjamas

Inglaterra/EE.UU. 2008

Director: Mark Herman.

Reparto: Asa Butterfield, Vera Farmiga, Amber Beattie, Jack Scanlon, David Thewlis.

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